Fanficker's | En Tu Mirar
Fanficker's
Porque tú haces la historia
logo
Índice de capítulos
    Fanfic:

    En Tu Mirar

  • Título del capítulo: ¿Qué Paso Ayer?
  • Fecha de publicación: 22/04/2017
  • Lecturas: 315
    Ver reviews.


  • Notas iniciales:
    Ya me acabe de ver Vangurad, (la parte de Aichi y todo el show), ahora me empecé a ver Vanguard Generation, y bueno bueno me trapeó de lo más hermoso este anime XD, ahora siento una sensación de vacío colosal con respecto a mi vida.
    ¡Carajo!
    Pero lo más importante, es que se me acaba de ocurrir otro fanfic de esta pareja YEIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!
    En fin, Ya olvide lo que les quería decir….
    Ah, ya recordé, según yo, mis ojos y mi paleta de colores, el cabello de Emi es color durazno XD
    Por cierto esta es una duda que me ha matado desde los primeros capítulos de Vanguard.
    ¿Qué piolines es o fue del padre de Aichi?
    Me recordó muchísimo a Yugi por ese hecho (Ese y el hecho de que su anime fuese un juego de cartas para niños XD)
    Hasta donde yo sé el padre de Yugi, es arqueólogo y estaba en un trabajo en Egipto (Es eso o yo me lo acabo de sacar de la manga XD)
    En fin si alguien sabe que atoles es de esos dos hombres, please díganme.
    Recuerden lo que es ley, los personajes le pertenecen a Akira Ito y Bishuroad.
    Ahora si, a leer!



  • ¿Qué paso ayer?

     

    ¿Cuánto tiempo habría pasado desde que cayó víctima del cansancio?

     

    No tenía ni la más mínima idea, pero de una cosa estaba seguro, y esa era que no había tenido el tiempo suficiente para descansar.

     

    —Aichi. — Escucho que le llamaban, de manera calmada. — Despierta, Aichi.

     

    Aquella voz se escuchaba lejana, aunque de hecho, era él quien estaba en el quinto sueño. No tenía intención alguna de levantarse, sentía el cuerpo pesado, cansado, definitivamente sin fuerzas, además, era domingo, ¿qué le preocupaba?

     

    —Aichi, ¡por favor! — Ok, esta vez la voz se escuchó un poco alterada, pero aun así no tenía intención de levantarse. — ¡Aichi!

     

    —Aun no, estoy cansado. — Contesto completamente adormilado.

     

    Sintió que lo estaban moviendo suavemente. Sonrió ante aquella acción. — Kai… aun me…

     

    — ¿Se puede saber que estas balbuceando? — Reconoció esa voz en seguida, y si lo pensaba detenidamente, era la misma que le estaba llamando desde hace un rato. Abrió los ojos de golpe al sentir como su sabana estaba siendo removida de él. Aunque eso no era lo que le había alarmado realmente.

     

    — ¡E-Emi! — Se sentó en la cama. — ¡Agh! — Soltó un pequeño gruñido de dolor y jaló la sabana de las manos de la mencionada, pegándola a su pecho, sentía sus mejillas arder de manera extraordinaria, casi podía jurar que se le podía poner un trozo de bistec sobre estas y este se cocería a la perfección.

     

    La peli durazno miro detenidamente a su hermano, notando el sonrojo de este, así como la ligera pero agitada respiración que presentaba, las pequeñas gotas de sudor que había en su frente y por supuesto no paso por alto el pequeño quejido que había emitido segundos atrás, cosa que hizo que se preocupara. —Aichi, ¿qué te pasa? — A diferencia de hace algunos minutos su voz sonaba preocupada, poso su mano en la frente del mencionado, notando que este tenía la temperatura alta. Se separó de manera abrupta de él. — ¡Estas ardiendo! — Dijo alarmada dispuesta a salir corriendo de la habitación del chico, para decirle a su madre, sin embargo su pequeña carrera se vio detenida por el agarre de su hermano.

     

    Este al inclinarse un poco para sujetar a su hermana volvió a sentir aquel dolorcito en aquella zona, que si bien no era un dolor mortal sí que le incomodaba. Y más por el hecho de que ese dolor le resultaba un poquito agradable. —Es-estoy bien. — Hablo tratando de escucharse lo más claro posible cosa que le estaba siendo imposible ya que su adorada hermanita se empeñaba en que aquel dolorcito no le dejase en paz, pues la chica forcejeaba para poder salir y decirle a su madre. — ¡Emi! — Esta vez su voz si sonó fuerte y clara, bueno para los que estaban en la habitación por supuesto. —Estoy bien, creo que solo fue un pequeño resfriado, nada que un buen baño y una taza de té caliente no pueda remediar. — Contesto de manera honesta.

     

    Emi bien podría haberse negado a creerle de no ser que la noche anterior el chico, llego a altas horas.

     

    ~Flashback~

    El día anterior.

     

    En la cocina se escuchaba una armoniosa voz que tarareaba la canción “Hare Hare Yukai”, volteo a ver el reloj de pared, se dirigió a la puerta del comedor. ¡Aichi, Emi!

     

     Les llamo la mujer que más amaban en el mundo, misma que también los amaba de la misma forma. ¡Dense prisa!

     

    No recibió respuesta alguna, pero escucho que alguien bajaba de la escalera, estaba 100% segura de que se trataba de Emi, después de todo era la pequeña la más “responsable”.

     

    Buenos días. Hablo un chico de cabellos azules, quien tomaba asiento mientras soltaba un pequeño bostezo cubriéndose la boca.

     

    Vio con sorpresa que se había equivocado, pero aquello le ocasionó una gran felicidad, pues su hijo últimamente parecía muy desanimado y verle ser el primero en aparecer en la mañana era clara señal de que el chico estaba un poco más animado. — ¡Buenos días!  Le respondió dedicándole una sonrisa a su hijo. Este por su parte vio cómo su madre cambio de un semblante lleno de sorpresa al cariñoso de siempre, cosa que ocasionó que este le sonriera.

     

    De rato apareció la peli durazno, que al igual que la mujer peli azul se sorprendió al ver al peli azul en el comedor antes que ella.

     

    Pero no le podía hacer mucho, después de todo había temporadas en las que Aichi se levantaba más temprano.

     

    La peli durazno termino su desayuno y llevo los utensilios usados al fregadero, arremango sus mangas para lavar los trastes,  y a los pocos segundos se escuchó el sonido del timbre.

     

    Yo atiendo. Dijo su madre saliendo de la cocina, pasando por el comedor, en donde Aichi aun adormilado bebía su café y finalmente salió del comedor dirigiéndose a la puerta misma que abrió encontrándose a la pequeña Mai.

     

    ¡Buenos días señora Shizuka! Saludo cortésmente la peli grisácea. — ¿Se encuentra Emi? — Era claro que lo que quiso decir fue “¿Emi ya está lista?”.

     

    La mujer sonrió amablemente y le devolvió el saludo, seguido de un “En seguida viene”, y tal cual había dicho la mujer, la peli durazno apareció en la puerta con su maletín lista para ir a la escuela con su amiga. La mujer se despidió de ambas pequeñas y entro de nuevo a la casa, más precisamente al comedor donde seguía el peli azul con la taza en mano y perdido en sus pensamientos.

     

    Aichi. Le llamo dulcemente, logrando captar la atención del chico. ¿Qué te pasa? Esta vez su voz se escuchó preocupada.

     

    ¿Ah? Balbuceo el chico, sabía que su madre se refería a su estado de ánimo en los últimos días, pero aun así no creyó que se lo fuese a preguntar después de todo, ese día él se había levantado con toda la actitud, claro que eso no significaba que aquellas ideas le dejasen tranquilo, pero cuando su madre le sonrió instantes atrás se sintió realmente feliz, al no tenerla preocupada.

     

    ¿Cómo era posible que su madre notase que algo no le tenía tranquilo, después de haberle sonreído?

     

    Bueno, el chico debía reconocerlo, su madre parecía ser despistada pero realmente era una mujer muy al pendiente de ellos, así que supuso que no había secreto en que ella se percatara de su intranquilidad.

     

    Nada. — Contesto sonriéndole gentilmente, sin embargo sabía que su madre no le creería, y así fue cuando vio que su madre le hizo un pequeño gesto de desapruebo, sabía que su hijo le mentía y de cierta forma entendía que quizás ni el mismo Aichi se entendiese, pero no podía evitar que le lastimase un poco el que su retoño le ocultase algunas cosas.

     

    Un silencio sepulcral se hizo presente en el comedor, hasta que sonó el celular del peli azul, el chico atendió el teléfono y vio que era una alarma 5 minutos faltaban para comenzar las clases.

     

    ¡Mamá, ya se me hizo tarde disculpa! — Y antes de que su madre pudiese decir algo partió.

     

    Shizuka suspiro con pesar, por su ente paso la ligera posibilidad de haberse peleado con uno de sus amigos o uno de ellos peleó con otro, después de todo ya había pasado una vez.

     

    El día transcurrió de lo más tranquilo, con sus hijos en la escuela realmente se sentía la casa un poco grande, agradecía que sus pequeños tuviesen ordenada su habitación, eso le reducía un poco las tareas.

     

    Dieron las dos de la tarde y la primera en aparecer en casa fue la pequeña Emi, quien no dudó ni un segundo en contarle todo lo que había hecho.

     

    Dieron las 3 y el chico no aparecía, al principio no le dio importancia ya que sabía que su hijo se reunía en una tienda con sus amigos y ahí se la pasaba casi toda la tarde, el problema comenzó a partir de las 5 de la tarde, debido al bendito cambio de horario se veía más oscuro el cielo y en el unas nefastas nubes que aun pintaban más gris todo.

     

    Su paciencia comenzó a agotarse a cada minuto que pasaba, llamo a la tienda de cartas Card Capital.

     

    ~En Card Capital~

     

    En dicha tienda acababan de llegar varias cajas con pack booster de Vanguard, de ella salían y entraban chicos algunos desilusionados, otros felices y muchos curiosos.

     

    Los encargados de la tienda no se daban abasto en atender a los clientes y en ordenas las cajas, definitivamente que Misaki Tokura fuese miembro del Team Q4, o mejor dicho que Team Q4 fuese creado ahí, le había traído una racha económica de lo más fascinante.

     

    Veo que tienen mucho trabajo con las cajas, permítame ayudarles. — Hablo un chico rubio, que si bien el chico era muy servicial también lo hacía por pasar más tiempo con Misaki, quizás quería hacerse de algunos puntitos extras con ella.

     

    ¡Oh, Misaki, ¿podrías aten…?!

     

    Card Capital, a sus órdenes. —  Hablo una chica de cabellos lilas, casi plateados y hermosos ojos azules.

     

    Nitta el tío de esta y actual gerente de la tienda cayo al estilo anime al ver que su sobrina ni siquiera le dejo terminar la frase, aunque bien sabía que ella no necesitaba que le pidiesen hacer algo como eso.

     

    Hola Misaki. — La chica abrió los ojos con sorpresa, no era la primera vez que la madre de su amigo marcaba a la tienda pero si la primera vez que sentía que quien le hablaba fuese  un alma en pena. —Querida, disculpa las molestias, pero… ¿Aichi se encuentra con ustedes?

     

    No señora Shizuka, Aichi hoy no vino, ¿le ha ocurrido algo? — Hablo con miedo, de recibir una respuesta afirmativa, Miwa había escuchado la respuesta de la chica y no pudo evitar preocuparse por el pequeño, después de todo eran amigos.

     

    Ya veo… gracias y disculpa las molestias. — La voz de la mujer sonaba más apagada que cuando había llamado.

     

    No se preocupe en cuanto sepamos algo le llamaremos. — La madre del joven le colgó al terminar de oír aquellas palabras, y sin pensárselo dos veces Misaki comenzó a marcar al celular de Aichi, quizás su madre por la preocupación olvido marcarle a él, quizás.

     

    Un tono…

     

    Dos tonos…

     

    Tres tonos…

     

    El número que usted marco, no está disponible o se encuentra fuera del área

     

    Colgó molesta y chasqueo con la lengua. — Entonces su madre ya trato de comunicarse con él. — Peso con pesar si ella ya estaba preocupada, Shizuka definitivamente debería estar muerta del miedo.

     

    ~En la casa de los Sendo~

     

    Ya tenía los nervios de punta, eran las 7:50 P.M. y el chico no daba señales, se la había pasado marcando a todos su conocidos y nadie sabía a nada, inclusive marco a la escuela pero no le dieron información útil, solo que el chico había asistido a todas sus clases, y que fue  llamado a la sala de maestros y que salió a las 2:30 P.M.

     

    Le daba cierta paz saber que su hijo si había ido a la escuela, le hubiese preocupado más saber que su retoño se hubiese desaparecido desde la mañana y ella ni por enterada, por fortuna no era así, aunque eso no la tenía totalmente en calma.

     

    El tiempo siguió su curso, cosa que hizo que Shizuka tuviese el alma en un hilo, en ninguna ocasión el chico había llegado tarde, no sin antes avisarle. Y nunca pasadas la media noche.

     

    ~En casa de Kai~

     

     

    El chico había pasado solo media hora desde que salió sentado frente aquel estanque, hasta que apareció Kai y se fueron al departamento de este.

     

     

    En el departamento del castaño se encontraban este y un joven peli azul un año menor que él.

     

    Ambos llegaron hasta la sala, Aichi iba inspeccionando con la vista aquel lugar, todo estaba perfectamente ordenado, tal y como se esperaba de Kai, este en medio de la sala se detuvo y volteo a ver al chico que iba tras él.

     

    Ya no más. — Su voz denotaba gran seriedad, cosa que no era propia de él.

     

    Adelante, dilo de una vez. — Hablo el castaño firme como siempre hacia.

     

    Esta vez no solo hablaré.

     

    Trago duro y comenzó a caminar hasta quedar a solo unos pasos del castaño.

     

    Elevo su mirada hasta que esta se confrontara con la de él castaño, cosa que le extraño a este último, él sabía que cuando Aichi se ponía serio, se podía esperar mucho de él, pero por alguna razón, esta vez sentía que esa mirada era distinta, era como si tratase de comunicarle algo, aunque no lo entendía del todo.

     

    Aichi por su parte respiro profundo, sabía que existía la gran posibilidad de meter la pata a tamaño colosal, pero ya lo había decidido, no habría vuelta atrás, era ahora o nunca.

     

    Sin perder más el tiempo puso sus manos en los hombros de Kai, esa acción se le hizo rara por parte del peli azul, estaba casi seguro de que el pequeño se pondría a llorar, si el castaño tuviese que ser honesto, le pateaba que el peli azul fuese tan débil ante sus emociones, que fuese expresivo no le molestaba, de hecho daba gracias a Dios por eso, pero que flaqueara ante el llanto era algo que, definitivamente no podía tolerar.

     

    Las miradas seguían sosteniéndose la una a la otra, fue entonces cuando Kai, comprendió que Aichi no tenía intención alguna de llorar.

     

    ¿Entonces qué pasaba?

     

    Aichi no es capaz de sostenerle la mirada a nadie y menos con ese semblante de seriedad. ¿En qué estará pensando?

     

    Yo…

     

    Tú…

     

    Ese era el momento adecuado, había estado esperando por una oportunidad como esta, es cierto que antes de las nacionales se veía con Kai de manera frecuente pero nunca estaban solos, por lo tanto no podía decirle de sus sentimientos, pero esta vez era distinto, tenía todo a su favor, la privacidad, la atención de Kai y el valor.

     

    Oh, sí, el bendito valor que lo había estado abandonando la mayoría de  veces, pero esto era completamente distinto, aquí ya no habían dudas como al principio, que no sabía exactamente que sentía por el castaño, era ahora o nunca.

     

    Clavo sus enormes ojos azules en los pequeños y serenos ojos verdes del otro, trago duro.

     

    Seguro de lo que iba a decir, o mejor dicho de lo que iba a hacer.

     

    Dio un ligero paso más hacia el castaño cuando…

     

    ¡Kai, ábreme, quiero que juguemos!

     

    Aichi encogió un poco los hombros y soltó a Kai, su respiración se agito un poco. —Ren. — Dijo en un leve murmullo, inaudible para el castaño.

     

    Este por su parte se dirigió a abrir la puerta, para encontrarse con el simpático peli rojo, quien en cuanto pudo ver al castaño se le abalanzo encima, como si fuese el otro un peluche, o mejor dicho su peluche preferido.

     

    El peli azul vio aquella escena y sintió una punzada en el corazón. —Después de todo… esta con Ren.

     

    Sintió que las lágrimas arribarían sus orbes azules y antes de siquiera permitirlo, tomo su maletín dispuesto a salir del departamento de Kai, y pudo haberlo hecho de no ser porque alguien le retuvo.

     

    Miro a quien le había detenido, con la esperanza de que fuese el castaño, pero no, fue el peli rojo quien le detuvo sin soltar a Kai y dirigiéndole una amable sonrisa hacia su persona.

     

    No sabía que estabas aquí, A-i-chi. — Dijo de manera infantil, propia de Ren, claro a ojos del castaño, Aichi no conocía esa faceta de Ren, sabía que él y Kai eran muy buenos amigos pero de ahí en fuera, no poseía información sobre su personalidad.

     

    Ah… Bueno, no te preocupes, ya me iba. — Hablo nervioso y con rapidez, sentía que si permanecía ahí un segundo más de verdad lloraría y después tendría que explicar el porqué de su llanto y definitivamente no lo haría, al menos no estando el peli rojo ahí.

     

    En ese momento una duda le cruzo por la mente, ¿quién estaba siendo inoportuno, él o el peli rojo?

     

    Bueno, ahora eso no importaba porque en ese lugar había mal tercio y el no deseaba estar ni un segundo más soportando aquella opresión en el corazón. Decidido continuo con su caminar, hasta s que de nuevo fue detenido por el peli rojo.

     

    No te vallas, A-i-chi. — Hablo en un tono meloso y juguetón. —Juéguenos Vanguard, ¿sí?

     

    Ren, Aichi y yo estábamos en medio de algo muy importante. — Esta vez el que hablo fue Kai.

     

    ¿Algo muy importante? — Repitió las palabras del castaño, colocando su dedo índice de la mano izquierda sobre su labio inferior y mirando al techo.

     

    Se quedó así por un momento hasta, golpeo suavemente su puño izquierdo en su palma derecha. —Vamos, déjame jugar con Aichi y después juegan entre ustedes, además, ustedes ya han jugado bastante durante este tiempo, es justo que yo también juegue. — Reprocho con un tierno puchero que hizo que a los otros dos jóvenes se les resbalara una gotita de sudor.

     

    E-Está bien. — Hablo el peli azul.

     

    El peli rojo rápidamente se sentó en el suelo y saco su mazo de cartas, a leguas se le podía ver lo entusiasmado que estaba, Aichi se limitó a imitarle, realmente no quería estar ahí, estaba muy incómodo, pero quizás una batalla, le relajara igual y después de ella él podía retirarse y dejarles… solos.

     

    Lo que había comenzado con una tranquila batalla se tornó en algo intenso que tomó su tiempo, demasiado tiempo si le tenían que preguntar a Kai quien había optado por verlo, eso claro hasta que la tripa le comenzó a chillar, y si él tenía hambre esos dos, estarían en la misma.

     

    La tarde se les consumió y aquellos dos no parecían querer darle tregua al otro, si no defendían interceptaban o si no recuperaban daño, realmente es que era una batalla memorable, mucho más intensa que la de las nacionales.

     

    Y lo dicho, a Aichi se le paso lo incómodo, igual y cada que elevaba un poco la mirada para pensar en su siguiente movimiento se encontraba con el rostro de Kai y este le sonreía amablemente, o tal vez era que como Aichi estaba ahí, los otros dos no podían estar solos, fuese lo que fuese, realmente es que le estaba ayudando a mantenerse tranquilo y concentrado en la batalla.

     

    ~En la casa de los Sendo~

     

    Nadie tenía noticias del chico, dieron las 8 de la noche una torrencial lluvia se dejó caer, era claro que aquella lluvia no se iba a ir en un buen rato y así lo hizo y solo para atormentarla más, el pequeño Aichi no había salido con su sombrilla, que si bien no era algo por lo que se le pudiese culpar, tampoco era algo que la dejaba tranquila.

     

    ~En casa de Kai~

     

    La noche siguió su curso y los chicos continuaba con sus batallas, si bien la de Aichi contra Ren quedo inconclusa porque Kai les llamo para comer, y al terminar Ren se encapricho en jugar con Kai, cosa que Aichi había visto como el momento perfecto para irse, pero nuevamente el peli rojo le retuvo, chantajeándolo con llorar, y como Aichi no es de los que les guste ver a los demás sufrir accedió a quedarse, no se habían percatado de la torrencial lluvia.

     

    Bueno eso hasta que trono el cielo.

     

    — ¿Pero qué? — Se levantó el peli azul de la sala y se dirigió a la ventana del departamento del castaño, atreves de ella podía verse las calles empapadas y a la vez ni un alma por ellas, pasaban algunos vehículos, claro, pero no demasiados y es que a juzgar por la lluvia era evidente que nadie quería accidentarse.

     

    Volteo a ver a los otros dos que sin pena ni gloria veían el cielo. — ¿Qué hora es? — Su pregunta fue más para sí mismo, sin embargo logro ser oída por los otros dos, saco de su maletín su celular y… sin batería.

     

    ¿Cómo narices es que se quedó sin batería su celular?

     

    Fue en ese momento que recordó que se la paso en vela, viendo las fotos con sus amigos, pero concentrándose más en cierto castaño, castaño que no le quitaba la vista de encima desde que comenzó a jugar con el peli rojo, ni siquiera en su encuentro con Ren, definitivamente a Kai le valía tres hectáreas, él solo estaba intrigado por las palabras del peli azul en la tarde, así como aquel agarre, antes de que el peli rojo llegase y bueno, la situación se estropease un poco.

     

    Ante la pregunta del peli azul, el peli rojo saco su celular y soltó un leve silbido. — ¡Wow!, sí que es tarde. — Dijo de manera despreocupada. —Son las 12:15 a.m.

     

    Ante aquello Aichi pego el grito en el cielo, su madre estaría muerta de la angustia. —Lo lamento mucho. — Se disculpó con los otros dos. —Tengo que irme es demasiado tarde. — Emprendió carrera hacia la salida, hasta que Kai le detuvo.

     

    —Estás loco, está lloviendo, mejor quédate aquí. — Hablo con un pésimo intento de ocultar preocupación hacia el chico.

     

    Aquellas palabras resonaron en la cabeza del menor, ¿de verdad Kai quería que pasase la noche con él?

     

    —Yo también me quedo, Kai. — Hablo feliz e infantil el peli rojo.

     

    —No, tú lárgate. — Dijo seco y déspota, cosa que hizo que el peli rojo callera de cara, dejando su trasero alzado y moviéndolo de izquierda a derecha mientras balbuceaba cosas intangibles, aunque los otros dos podían asegurar que estaba diciendo cosas como “Kai, eres un ogro” o algo por el estilo.

     

    Nuevamente el peli azul, miraba embelesado al castaño, ¿de verdad había mandado al carajo al peli rojo y le había hecho la invitación a él de pasar la noche juntos?, bueno juntos, juntos, no, pero si teniendo algo de cercanía.

     

    La idea sonaba bien y era tentadora, pero… —Lo lamento, mi madre debe estar muy preocupada, gracias de todas maneras, Kai. — Se deshizo del agarre del castaño y salió como alma que lleva el diablo, quizás y si le metía pata.

     

    Lograría llegar a casa no tan mojado, o al menos eso pensó.

     

    Antes de que Kai pudiese detenerle nuevamente se escuchó la puerta siendo cerrada con demasiada fuerza, digna de alguien que lleva prisa.

     

    —Pudo simplemente llamar a su casa desde tu teléfono, Kai. — Dijo lo obvio el peli rojo. —Supongo que le tienes atolondrado. — Aquello último lo dijo con un poco de picardía.

     

    — ¿Qué? — No era que no le hubiese escuchado o entendido, de hecho le había escuchado y entendido perfectamente, pero quizás creyó haber tergiversado las palabras de su amigo, después de todo él tenía ese mal habito.

     

    Aunque… una parte de él se sentía plenamente feliz al saber que tenía poder sobre el menor, un poder que quizás, solo quizás, les gustaría a Aichi y a él, aunque también estaba el hecho de estar tergiversando las cosas.

     

    El peli azul, salió del edificio y como si de verdad fuese bueno en actividades físicas, corrió tanto como sus piernitas le daban, lamentablemente no era lo suficiente como para no mojarse, lo bueno era que vivía casi cerca de Kai, quizás unas 5 o 10 cuadras lejos… ok, no tan cercas, pero no era como viajar de un lado de la ciudad a otro.

     

    Con su maletín cubriéndole la cabeza —con la esperanza de no mojarse tanto— siguió su camino hasta llegar a casa.

     

    Si bien en el camino tuvo que hacer varias pautas, debido a los señalamientos de tránsito, automovilistas lo suficientemente animales como para pasar a toda velocidad sobre un charco y empaparlo, más de lo que ya estaba, termino llegando a casa a las 12:45 a.m.

     

    — ¡Estoy en casa! — Llamo el joven apenas cruzo la puerta y antes de que siquiera pudiese quitarse los zapatos, sintió unos brazos alrededor de su cuello, que si bien no iban a matarlo, sí que le estaban cortando un poco la respiración.

     

    Quien se le había lanzado era su madre, que no espero ni un segundo para soltar el llanto, producto de la inmensa angustia que había experimentado, pues no solo marco sino que inclusive fue casi por toda la ciudad en busca de su pequeño, que afortunadamente había vuelto y con bien a casa.

     

    Aichi siento una culpabilidad equivalente a un millón debido al estado de su madre y ya de paso a Emi, quien también estaba en estado de angustia, realmente tampoco quería hablar mucho sobre lo ocurrido, en primera porque tendría que confesar su pequeña depresión con respecto a sentirse y verse distanciado de sus amigos, pero no tuvo de otra más que hacerlo, de lo contrario sería como decir que le importaba muy poco el cómo se sentían.

     

    Pensó exactamente en qué palabras utilizar, principalmente para evitarse el interrogatorio que terminaría sacándole toda la sopa, finalmente conto todo —lo que le convenía que ellas supieran— y omito algunos detalles, no era mentir, simplemente dar un resumen de los hechos, tan fácil como eso, comenzó a estornudar debido a lo mojado que estaba, fue en ese momento que su madre se percató del estado del chico, dejando por concluido el tema y preparándole una bebida caliente, misma que ingirió el joven después de ducharse, claro estaba.

     

    ~Fin del Flashback~

     

    Tomando todo aquello en cuanto a Emi, opto por dejar en paz a su hermano y salir de la habitación de este, después de todo, no había dormido mucho el chico y debido a la mojada que se dio tampoco estaba muy bien de salud.

     

    Ella no era nada tonta y algo le decía que el chico ocultaba algo, pero también sabía que no podía obligarlo a contarlo, después de todo, todos tenemos ciertos secretos que deseamos omitir, principalmente porque los consideramos muy personales o bien, de poca importancia.

     

    La chica bajo las escaleras para encontrarse con su madre quien como si nada le sonreía.

     

    — ¿Aichi no ha despertado? — Pregunto la mujer de cabellos azules, mientras ponía en la mesa una taza de té.

     

    —No, aún sigue dormido. — Mintió piadosamente la chica.

     

    En la habitación del joven estaba este mismo, con un sonrojo que casi podía jurar que le derretía el rostro, bien había logrado deshacerse un poco de su hermana, pero por más que se lo proponía no podía deshacerse de aquello.

     

    Con toda la vergüenza del mundo, dirigió su mano derecha a su zona intima, siendo honestos Aichi sabía bien lo que le ocurría a su cuerpo, pero nunca había tenido el deseo o la curiosidad de “auto explorarse” ese lugar. Antes de llegar ahí se percató de algo, se sentía… húmedo.

     

    Sabía que no era orina, de lo contrario no se sentiría ligeramente pegajoso, rápidamente se dio cuenta de que se trataba, los colores se le subieron al rostro y en ese momento le vino a la mente su “dulce sueño”, las punzadas que había sentido mientras forcejeaba con Emi, regresaron.

     

    — ¿Acaso? — Dirigió la vista hacia su zona y con su mano izquierda levanto suavemente las sabanas, y ahí estaba.

     

    Una erección, producto de un sueño erótico que, bien el podría jurar que sintió real, acerco más su mano derecha y la metió en su pantalón, abrió un poco las piernas y pudo sentir que no solo era la erección sino que también estaba levemente caliente, movió un poco su mano y un hormigueo le invadió, contrajo sus muslos, aquella sensación le había gustado y a la vez apenado.

     

    Pero parecía que a su cuerpo la pena le estaba pasando por el arco del triunfo, sintió la necesidad de repetir aquel movimiento, y presa de la tentación lo volvió a hacer, esta vez soltó un leve suspiro, nuevamente lo hizo pero a su mente vino nuevamente ese sueño, cosa que le hizo perder completamente la noción y le llevo a mover con más deseo su mano, el pantalón que al principio no parecía importar, se volvió en una molestia que le privaba de libertad de movimiento, se recostó un poco lo suficiente como para quitarse esa prenda, aún mantenía las sabanas sobre él, tenerlas encima le hacía sentir menos vergüenza.

     

    Continuo moviendo su mano de arriba abajo, suprimiendo jadeos que podría jurar serian oídos en todo el vecindario, primero suave, después más rápido, a veces aplicando un poco de fuerza en el agarre, sobre todo al llegar al glande, por momentos paseaba sus yemas de sus dedos, desde sus testículos hasta su glande, su respiración estaba siendo demasiado agitada.

     

    —Se… se siente muy bien. — Susurro con sus ojos entre abiertos.

     

    —Aichi. — Entro Emi, sin previo aviso a la habitación, cosa que le hizo dar un pequeño salto, acostarse de lado y taparse hasta la cara.

     

    ¿Acaso esa niña no sabía lo que era tocar la puerta antes de entrar?

     

    ¿Es que no se puede tener una hora feliz en esa casa?

     

    Ok, no.

     

    —Mama saldrá a su trabajo, y yo estaré con Mai. — Dijo con toda la tranquilidad del mundo. —Te hemos dejado el desayuno y un poco de té. — Si la pequeña tenía que ser honesta esperaba que su hermano le pidiese que se quedara con él, sin embargo su madre le había dicho que lo mejor era que Aichi se quedase en cama, después de todo ella solo le dijo que seguía dormido, mas no que le había visto con un poco de temperatura.

     

    Aichi asomo un poco el rostro, para encontrarse con la carita de ángel de su hermana, fue ahí cuando se dio cuenta de que Emi no había visto aquel sube y baja desenfrenado de la sabana. —S-sí, no te preocupes. — Dijo apenado. —Estaré bien. — Hablo nuevamente, al ver a su hermana ligeramente preocupada. — ¡Que te diviertas! — Finalizo un poco más entusiasmado.

     

    Ante aquellas palabras su hermana opto por dedicarle una pequeña sonrisa y salir de la habitación.

     

    El chico soltó un pequeño suspiro de alivio, lamentablemente aquella pequeña intromisión le había cortado la inspiración en el arte de la auto motivación sexual.

     

    Nuevamente los colores le subieron al rostro, ¿de verdad había caído presa del deseo carnal, que no pudo escuchar cuando Emi subía las escaleras?

     

    Era eso o la dulce idea de creer que era Kai quien le tocaba, fuese lo que fuese era una auténtica locura, pero en fin, no podía quedarse tumbado en la cama todo el día y tampoco tenía muchas ganas de salir, después de todo si tenía un pequeño resfriado.

     

    Se levanto con un suave sonrojo, y desatendió la cama, tomo las sabanas y salió de su habitación, daba gracias a Dios de que el baño estuviese cerca del cuarto de lavado, entro a este último y en la lavadora deposito la ropa, incluyendo su pijama y ya de paso su bóxer, que estaba en las mismas condiciones que las sabanas, como rayo programó el ciclo de lavado y corrió al baño, para poder darse una ducha que bien era necesaria.

     

    Ya llevaba un buen rato en la bañera, y no podía dejar de sentir sus mejillas arder.

     

    —Kai… — Dijo en voz baja. —Lo que siento por Kai, no, la manera en la que veo a Kai no es correcta, él solo me ve como su amigo. — Pensó mientras una vocecita le decía todo lo contrario, después de todo no podía deshacerse de las palabras que el castaño le había dicho, prácticamente mando al infierno al peli rojo para que este estuviese con él, sin contar que no opuso resistencia alguna cuando Aichi le había puesto las manos en los hombros.

     

    Ni cuenta se había dado de que ya había salido de la bañera, que ya estaba vestido y que ahora estaba en su cuarto, hasta que noto a un travieso pajarito que golpeaba su ventana. — ¿Qué pasa pequeñito? — Dijo acercándose al vidrio para deslizarlos suavemente y dejar que aquella ave entrase a su habitación, pareciera que la ave sabía que el chico estaba atrapado en su mundo de dudas, y como siempre necesitaba que algo o alguien le orientara, así que el ave se posó en su mazo.

     

    Ante aquel acto Aichi se sorprendió un poco, dirigió su mano hacia el ave misma que astutamente se movió, permitiéndole al de cabellos azules tomar la primera carta del mazo, la cual resulto ser nada más que Blaster Blade, su gurú en Cray y motivo de su unión con Kai.

     

    —Blaster Blade… ¿debo dejar mis sentimientos hacia Kai? — Pregunto desganado, realmente no quería dejar sus sentimientos y tampoco quería lastimarse con ellos, después de todo él tenía la noción de que Ren y Kai traían algo y él no quería interponerse, después de todo le constaba que el peli rojo adoraba al castaño, sin embargo desconocía que el cariño del peli rojo era por una sincera amistad.

    Se quedó en silencio, como si tratase de comunicarse con Blaster Blade, lamentablemente después de las Nacionales, no había podido ser capaz de entablar conexión con alguna de sus cartas y eso reponía triste, aunque por otro lado sabía que hacia no podía sucumbir ante el egoísmo que produce el poder de Psyqualia.

     

    **Dango, dango, dango, dango, dango daikazoku**

     

    Comenzó a sonar su celular, cosa que le obligo a quitar la vista de su avatar, que por un momento parecía que le había sonreído.

     

    ¿En serio “Dango Daikazoku”?, definitivamente no volvía a prestarle su celular a su hermana, y menos con Mai cerca.

     

    Tomo el teléfono y vio en la pantalla “Llamada Entrante: Kai”, su rostro se coloro tanto que podía jurar que si le llegaba a caer algo de agua esta se vaporizaría en un instante, estaba indeciso no sabía si contestar o dejarlo, ¿para qué le llamaba Kai?, ¿estaba preocupado por él?

     

    La cabeza le comenzó a dar vueltas a tal grado que sintió que la casa se movia y naturalemten le obligo a perder el equilibrio y caer de sentón, no sin antes tocar el botón verde y obligarse asi mismo a atender la llamada, aunque de eso ultimo no se entero hasta que…

     

    ¿Aichi? — Se escucho desde el teléfono. — ¿Aichi estas bien? — Al escuchar aquello sacudió su cabeza de un lado a otro como si eso le ayudase a tener las ideas en orden, aunque solo termino aturdiéndolo aun más, se inclino hata alcanzar el teléfono y comprobar que su torpeza le había hecho tomar la llamada. — Aich…

     

    —Perdona, estoy bien. — Contesto un poco apurado y apenado por tadar en contestar.

     

    Me alegra oír eso. — Aichi no sabía si explotar de felicidad o sentirse mal, la voz del castaño de verdad se oía aliviada, era claro que estaba preocupado por él. —Aichi… sobre lo de ayer… — Fue cortado por el peli azul.

     

    —Ah, eso… este, bueno solo eran tonterías. — Hablo con un tartamudeo digno de sus nervios y su personalidad tímida.

     

    No. — Reprocho el contrario. —Si hubiesen sido tonterías no te hubieses puesto tan serio. — Recalco lo obvio. —Me gustaría que nos viéramos hoy. — Sonaría de lo más normal siendo que habían tratado de hablar de algo serio, sin embargo hubo algo que llamo la atención del peli azul y eso fue que la voz de castaño sonó un poco, dudosa, como si tuviese miedo de recibir una negativa, sonrió ante la dulce e infantil idea que había cruzado por su cabeza, se trataba de Kai ese hombre no daba paso si huarache, creer que el chico le citara con un deje de duda era tan estúpido, que llegaba a dolerle… un poco. —Bueno… eso si tú quieres. — ¡Bingo!, no estaba aluciando, de verdad Kai tenía miedo de ser rechazado, bueno su invitación, Aichi miro al precioso cielo azul y despejado que se asomaba por la ventana, metido en su ensoñación dijo.

     

    —Dios me amas, ¿verdad? — Y es que eso debía ser, mandarle un buen sueño, claro quitándole las partes hardcore y quedándose con el “Te amo” de Kai y ahora una llamada de él, definitivamente Dios le estaba diciendo que lo quería. — ¿Quizás esta sea la señal? — Dijo con una sonrisa de oreja a oreja, repagando el celular y a su pecho en el cual se hallaba un corazón que latía a mil.

     

    ¿Qué? — Aquella voz le saco de su dulce fantasía que estaba siendo más realidad, miro a sus manos, el celular, miro al celular, aún estaba con Kai al teléfono, los ojos se le hicieron chiquitos al contemplar que Kai le había escuchado, bueno seguro, seguro, no estaba, pero tampoco descartaba la posibilidad.

     

    —Ah, esto ¿en dónde? — No iba a rechazarlo, ni de loco lo haría.

     

    En el parque, en el que nos conocimos. — Dijo en un tono suave, como si tratase de ocultar algo, nervios quizás.

     

    La llamada finalizo y el peli azul se puso de pie, miro la carta que había quedado sobre el escritorio, con ternura la tomo en sus manos. —Esta es tu señal ¿verdad?, no quieres que me dé por vencido con Kai. — Dijo mirando con dulzura al caballero de la carta.

     

    Decidido se alisto para su encuentro, no acordaron una hora, pero algo le decía que tenía que ir a ese lugar rápido, y así lo hizo, de un tiempo para acá había aprendido a hacerle caso a sus sentidos sin rechistar nada.

     

    Llego al parque, o mejor dicho a la acera en donde se encontraron, no había rastro alguno del castaño, al principio le había decepcionado, pero una sensación de ansiedad se apodero de él, era algo que no podía describir claramente.

     

    No supo predecir cuanto tiempo había pasado, pero de lo que sí se pudo percatar es que entre más pasaba el tiempo, esa ansiedad se hacía más presente y con ella un  hormigueo incesable se apoderaba de su estómago. —Perdona. — Escucho aquella voz porvenir de sus espaldas, lentamente volteo, como no creyéndolo, alzo la vista hasta encontrarse con aquella mirada esmeralda que tanto adoraba.

     

    Solo un poco más, Kai. — El castaño sonrió suavemente, como solo a él le sonreía. Antes de que el castaño mencionase el tema el chico opto por sacar su mazo.

     

    — ¿Es enserio? — Pregunto un poco desorbitado el castaño. — ¿A qué quieres jugar Aichi? — El castaño no era tonto, sabía que un juego no era el tema que quería tratar el peli azul aquel día, sin embargo no tenía intención alguna de presionarlo, después de todo, le encantaba que el peli azul se sintiese libre de decir las cosas por deseo propio antes que por presión, sonrió y accedió ante el pequeño capricho de su niño.

     

    Nadie, ni el mismo Aichi lo sabía, pero Kai ya le había adjudicado ese título al menor. Se dirijieron a una banca.

     

    —Stand Up! — Gritaron al unísono.

     

    ­—My — Oh sí, que accediese al capricho de su pequeño no significaba que le iba a dejar las cosas fáciles y muestra de ello era su cántico personalizado.

     

    —Vanguard! — Las cartas boca abajo fueron volteadas y una batalla fue desencadenada.

     

    Sabía que no tendría el valor de decírtelo, de nuevo Kai, pero… solo será un poco más, solo hasta saber que soy exactamente para ti, hasta cerciorarme de que soy…

     

    La única persona que está en tu mirar.


  • Notas Finales:
    Se acabó!
    Wow! Mi 6to fanfic en total, el 2do del género Yaoi y el primero que termino de todos.
    Creo que voy a llorar.
    ¿Qué tal?
    ¿Qué tan larga la sintieron (la historia)?
    Realmente es que si hablamos de numero de capítulos 3 suena algo muy corto, pero si contamos palabras son un total de 18, 923 sin contar notas iniciales, ni finales.
    67 Páginas!! 2 más y era un numero macabro XD
    Realmente había pensado en hacerla de 5 capítulos igual de eternos XD, pero cuando me termine la serie me di cuenta que si la alargaba terminaría alterando bestialmente el flujo del tiempo (que si bien ese es el chiste de los Fanfics), pero como neta quiero que vean la serie (por si no lo ha hecho), es que trate de no alterar tanto las cosas (ya suficiente hice con la aparición de Ren y el departamento de Kai)
    La verdad espero que les haya gustado, y disculpen sí parece porno de bajo presupuesto XD, el lemmon no se me da ni en lo hetero, pero siento que ciertas escenas son necesarias, no sé.
    weno si se pero no les wa decir
    ¬u¬r
    Notas/Glosario:
    En México decimos “Meterle pata”, para decir que nos daremos prisa.
    Tergiversar es mal interpretar las cosas.



Denunciar

Dejar Review como: Invitado o Iniciar Sesión



Este capítulo no tiene reviews aún.