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    En Tu Mirar

  • Título del capítulo: Peligro
  • Fecha de publicación: 21/04/2017
  • Lecturas: 353
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  • Notas iniciales:
    Wow!
    Creo que de todas las cosas raras y sin sentido que he escrito esta es quizás la más larga.
    Bien tienen de dos sopas.
    1.- Leer completo el capítulo (Que espero que lo hagan por que no me mate casi dos semanas, para que me manden a la verde)
    2.- Abandonar el fic y destrozarme el corazón en miles de pedacitos.
    Por cierto ya saben lo que es ley, los personajes son obra de Akira Ito y Bushiroad.
    A mí solo me pertenecen las situaciones que estos pequeños viven (o los obligo a vivir)
    También es importante recordarles que el contenido es para audiencia mayor de edad o madura, que no sean sensibles ni mucho menos miembros de la liga de la decencia (ósea que se den golpes de pecho cada que escuchan la palabra “Pinche” o alguna otra)
    Este es el segundo fic yaoi que escribo con Lemmon (El primero lo elimine porque me quedo muy de la m*****)

    No me hago responsable de los traumas o desilusiones que este capítulo les genere.
    Ahora si a Leer!



  • PELIGRO

     

    En el departamento del castaño se encontraban este y un joven peli azul un año menor que él.

     

    Ambos llegaron hasta la sala, Aichi iba inspeccionando con la vista aquel lugar, todo estaba perfectamente ordenado, tal y como se esperaba de Kai, este en medio de la sala se detuvo y volteo a ver al chico que iba tras él.

     

    —Ya no más. — Su voz denotaba gran seriedad, cosa que no era propia de él.

     

    —Adelante, dilo de una vez. — Hablo el castaño firme como siempre hacia.

     

    Esta vez no solo hablaré.

     

    Trago duro y comenzó a caminar hasta quedar a solo unos pasos del castaño.

     

    Elevo su mirada hasta que esta se confrontara con la de él castaño, cosa que le extraño a este último, él sabía que cuando Aichi se ponía serio, se podía esperar mucho de él, pero por alguna razón, esta vez sentía que esa mirada era distinta, era como si tratase de comunicarle algo, aunque no lo entendía del todo.

     

    Aichi por su parte respiro profundo, sabía que existía la gran posibilidad de meter la pata a tamaño colosal, pero ya lo había decidido, no habría vuelta atrás, era ahora o nunca.

     

    Sin perder más el tiempo puso sus manos en los hombros de Kai, esa acción se le hizo rara por parte del peli azul, estaba casi seguro de que el pequeño se pondría a llorar, si el castaño tuviese que ser honesto, le pateaba que el peli azul fuese tan débil ante sus emociones, que fuese expresivo no le molestaba, de hecho daba gracias a Dios por eso, pero que flaqueara ante el llanto era algo que, definitivamente no podía tolerar.

     

    Las miradas seguían sosteniéndose la una a la otra, fue entonces cuando Kai, comprendió que Aichi no tenía intención alguna de llorar.

     

    ¿Entonces qué pasaba?

     

    Aichi no es capaz de sostenerle la mirada a nadie y menos con ese semblante de seriedad. ¿En qué estará pensando?

     

    Estaba dispuesto a repetirle la pregunta una vez más, pero le fue imposible al sentir sus labios ser sellados por los del chico de cabellos azules. Estaba tan metido en sus pensamientos que nunca noto que el joven se había movido y que ahora tenía sus labios sellados.

     

    Se separó de manera abrupta del peli azul, dando un paso hacia atrás. — ¿Qué crees que haces? — La acción del joven le había sacado completamente de orbita.

     

    El chico que segundos atrás le había besado ahora mantenía la cabeza agachada y sus manos a los costados apretando levemente los puños.

     

    — ¡Aichi, ¿Qué demonios pasa contigo?! — Se reincorporo alterado, eso era claro y aún más claro era que el peli azul tendría que dar una larga y muy buena explicación para que el castaño no le golpease.

     

    Por su parte, Aichi solo dio un paso más quedando perfectamente al frente del castaño, cosa que hizo que este se pusiese nervioso. Y que no le agradaba en lo más mínimo.

     

    Le empujo al sillón que estaba atrás de este y volvió a caminar hacia él, esta vez no elevo la mirada.

     

    —Perdona, Kai. — Aquellas palabras le helaron un poco la sangre al castaño.

     

    Y como si de un déjà vu se tratase, el peli azul nuevamente estaba sellando sus labios, aunque esta vez había una ligera diferencia. Ahora el pequeño estaba encima de él, inclusive podía sentir la vergüenza del peli azul, sus rostros estaban tan cerca que sentía las mejillas de Aichi arder.

     

    Kai tenía toda la intención de separarse del contrario sin embargo, fue el mismo peli azul quien se separó. Para sorpresa de Kai, esta vez el chico se atrevió a mirarlo a los ojos.

     

    Sus ojos eran distintos, estaban brillosos, pero me quedaba claro que no iba a llorar.

     

    Quisiera saber, ¿por qué está haciendo esto?

     

    —A… — No pudo decir algo más, debido a que el peli azul nuevamente tenía sus labios sobre los de él.

     

    Y lo que hacía ahora más distinto, era el hecho de que su labio inferior estaba tiernamente capturado entre los labios del peli azul, así como el labio superior del pequeño estaba entre los suyos.

     

     

    ~Desde el punto de vista de Kai~

     

    Trate de moverme, de quitármelo encima, pero mi cuerpo no me respondía, trate de mover los labios, tratar de morderlo con el único fin de que se quitase de encima, pero no lograba nada.

     

    ~De vuelta a la situación actual~

     

    No paso mucho para que, el pequeño se separara del castaño, quitándosele de encima.

     

    —Kai…

     

    El mencionado, apenas dio un ligero brinco, y logro mover un poco la cabeza, internamente comenzó a agradecer el tener un poco de control en su cuerpo, claro aún no podía mover sus brazos o piernas.

     

    Por alguna razón no tuve el valor de ver a la cara a Aichi, mire hacia  mi derecha, clavando mi vista al suelo, tratando de entender que había pasado.

     

    Tal vez…

     

    Tal vez Aichi se había tropezado y accidentalmente me empujo, bueno… eso solo explicaría el que callera al sillón, pero ¿y lo demás?

     

    Algo debe estarle ocurriendo, él no haría este tipo de cosas. Es muy inocente como para entender o realizar este tipo de comportamientos, por otro lado.

     

    Tal vez alguien le ha lavado el cerebro y ahora hace esto.

     

    Quizás este sea el motivo por el cual yo estaba tan inquieto ante el hecho de él  estuviese vagando y balbuceando cosas sin sentido.

     

    Kai no era de los que sacaban conclusiones sin una previa investigación, pero esta situación le estaba superando a niveles extraordinarios, lo único que podía hacer era pensar cualquier cosa que tuviese un poco de lógica ante la situación, después de todo no era como que los chicos estuviesen viviendo cosas muy normalitas, Psyqualia, no era algo normal, y existía la posibilidad de que alguien más usase ese extraño poder y le estuviese controlando.

     

    Pero…

     

    ¿Quién?

     

    ¿Por qué eligió a Aichi?

     

    ¿Qué pretende conseguir?

     

    Parecían ser las típicas preguntas sin respuesta.

     

    —Kai.

     

    ~Punto de vista de Kai~

     

    Su voz sonó, tan distinta, no tuve tiempo de pensar, simplemente alce la vista hacia la dirección de la que provenía su voz, me sorprendí demasiado al ver a Aichi parado enfrente de mí, la chaqueta de su uniforme estaba tirada en el suelo y sus mejillas estaban tan rojas, que no pude evitar que una imagen se posara en mi mente.

     

    ¡No!

     

    Definitivamente el chico enfrente de mí no es Aichi el no sería…

     

    ~De regreso a la situación~

     

    Una descarga le recorrió por toda la espina dorsal, sacándole de sus pensamientos.

     

    Aquella descarga había sido creada por los suaves besos que el peli azul le brindaba en el cuello, el castaño estaba asombrado por aquello y pudo sentir que sus mejillas comenzaban a arderle.

     

    Rápidamente tomo al chico de los hombros y lo alejo lo suficiente como para que este pudiese verle a la cara.

     

    — ¡No sé qué demonios está pasando contigo, pero deb…

     

    — ¡No!

     

    El castaño abrió los ojos asombrado, era la segunda vez que el peli azul le gritaba, en la vida. El pequeño se agarró de la camisa del castaño apresando un poco de la tela de esta en sus manos.

     

    —Me vas a pedir que me detenga, y no lo haré. — Le vio a los ojos por unos segundos.

     

    — ¿Qué? — Hablo el castaño tratando de que el pequeño se diese cuenta de sus acciones, pero este solo recargo su frente en los labios del castaño.

     

    —Guarda silencio… — Hizo una pequeña pausa, y subió sus manos a los hombros del mayor. —Ya, no voy a detenerme, Kai, quiero que escuches atentamente lo que voy a decir… — Despego su frente de los labios del mayor, ocultando su rostro en la curvatura del cuello del otro.

     

    El castaño por su parte solo observaba con atención las acciones del otro, le parecía un milagro el que sus brazos le hubiesen obedecido, segundos atrás, pero ahora algo le decía que quizás si escuchaba al pequeño, este dejaría de hacer tantas locuras, aunque…

     

    La imagen que se había posado antes en su mente no se iba del todo. Y eso tampoco le agradaba… ¿o sí?

     

    —No seré capaz de volver a repetirlo. Yo… ni siquiera sé cómo decirlo en estos momentos. — Sus mejillas estaban más rojas que antes, y aquel calorcito que le recorrió cuando conoció a Kai, volvía a invadirlo. —Desde aquél día, cuando nos conocimos, no he dejado de pensar en ti. Después comencé a buscarte, pero ya no estabas, no sabía qué hacer, hasta ese día.

     

    Tomo con delicadeza y dulzura, el rostro del castaño, alzando a su vez el suyo y encarándole una vez más.

     

    —En Card Capital, fui tan feliz con el hecho de verte, el poder hablar nuevamente contigo, y luego todos los acontecimientos que le siguieron. — Bajo la cabeza un poco avergonzado. —No creí que tendría el valor para poder decírselo, creí que ni siquiera me dejaría acercarme a él, sé que probablemente asusté a Kai, pero quizás, solo quizás…

     

    Pueda lograr…

     

    Subió su rostro y con cautela comenzó a acercarse al del castaño, quien seguía analizando cada una de las acciones del contrario, no le fue difícil intuir que este trataría de besarlo.

     

    Pero tampoco trato de evitarlo, no sabía porque, de igual manera el cuerpo seguía sin responderle, y del mismo modo no correspondió el beso. No le fue nada sorprendente darse cuenta que el peli azul no sabía besar.

     

    El pequeño volvió a separarse y esta vez con un tono de seguridad, y total devoción le dijo. —Quiero, que seamos… uno solo. — Lo último lo dijo en un leve susurro, que Kai no logro escuchar, tan pronto como termino de pronunciar aquellas palabras, oculto su rostro nuevamente en la curvatura del cuello del mayor.

     

    Se afianzo de los hombros del castaño y dirigió sus labios al lóbulo de este, acción que hizo que el castaño cerrara los ojos, y maldijera por lo bajo el que sus brazos se negasen a obedecerlo.

     

    Aichi comenzó a lamer y succionar el lóbulo de Kai, creyendo que el otro estaba completamente de acuerdo con sus acciones. Se acomodó sobre el castaño a manera que sus entre piernas quedaran una sobre la otra, comenzando a mover ligeramente su cadera, haciendo que ambas zonas erógenas se rozasen.

     

    Inmediatamente Kai, supo por dónde iban los tiros.

     

    Y como si por fin pudiese tener control de su cuerpo, aparto al peli azul, lanzándolo al suelo.

     

    — ¡¿Te das cuenta, de las estupideces que estás diciendo y haciendo?!

     

    ~En la cabecita de ambos~

     

    En ese momento desee que alguien me golpease, no quería ver esa expresión en su rostro, dolía, dolía verle a los ojos y descubrir que sus palabras no estaban vacías.

     

    La había regado, pero ya no podía hacer nada, si me disculpaba sonaría falso y él se daría cuenta, además de que en realidad no quería disculparme.

     

    Estaba asustado.

     

    ~De regreso a la situación~

     

    — ¡¿Cuál es el problema?! — Pregunto el peli azul, poniéndose de pie, viendo a los ojos al castaño que estaba frente a él, respirando muy agitado.

     

    —Todo, ¿no lo ves? — Seguía tratando de no sonar tan alterado, pero le era imposible, aquellas acciones del peli azul habían logrado que esa imagen se viese más cerca de lo que le gustaría admitir.

     

    Y definitivamente él no le haría eso al pequeño.

     

    —No lo entiendo. — Confeso el menor.

     

    — ¡Somos hombres! — Grito lo obvio.

     

    Aichi abrió sus ojos tanto como pudo, se maldijo por seguir siendo débil ante sus emociones. Por sus ojos azules se asomaron unas pequeñas lágrimas que comenzaron a rodar por sus mejillas. Aquello hizo que el castaño quitase la mala cara que tenía, de verdad odiaba que el peli azul llorase.

     

    — ¿Qué tiene de malo?, ¿en dónde está el delito?, ¿desde cuándo es un crimen amar? — Su voz sonó un poco quebrada.

     

    Kai abrió sus ojos con sorpresa, se sentía extraño, apreciaba a Aichi, de hecho apreciaba a todos los de Card Capital, después de todo fue gracias a ellos, que redescubrió lo divertida que podía ser la vida.

     

    Eso después de que a Ren se lo chupara la bruja. Y ahora gracias a Dios y al pequeño que estaba frente a él, fue que el peli rojo ya estaba cuerdo y era el mismo chico juguetón e infantil de antes.

     

    Realmente nunca se esperó que Aichi le dijese que le amaba, no sabía qué hacer, decir o como sentirse aparte de confundido.

     

    —Kai… ¿acaso te gusta alguien más? — En su voz se notaba el claro miedo a recibir una respuesta afirmativa.

     

    El mencionado volvió a salir de sus pensamientos para ver de pies a cabeza al chico que parecía que luchaba por contener el llanto.

     

    ¿Qué clase de pregunta es esa? — Le reprocho mentalmente al chico enfrente suyo.

     

    — ¿Qué tiene de malo que te amé? — Se apegó nuevamente al castaño, quien comprendió que no importaba lo que hiciese o dijese al chico que estaba abrasándolo, este no desistirá de expresarle sus sentimientos.

     

    —Aichi… — Hablo bajo.

     

    — ¡Solo un beso! — Suplico el pequeño, quien se veía reflejado en los ojos esmeraldas del castaño. —Posiblemente, después de esto él no quiera volver a verme, pero…

    Estoy desesperado, no sé  qué más hacer para que el note cuanto lo amo.

     

    — ¿Qué estas… — Se vio interrumpido por el menor.

     

    —Solo eso, Kai, después de eso, no te insistiré más. — Sus ojos estaban brillosos, esta vez sí era producto del llanto que estaba conteniendo el joven.

     

    Aichi no es de los que miente, y ha dejado de ser un derrotista, pero…

    ¿Esta tan desesperado como para pedirme eso?

    Supongo… que un beso no afectara en nada, después de todo.

    Él lo ha prometido…

     

    —Estás loco. — Soltó de manera cruel, fría y ruda aquella frase.

     

    — ¿Eh?

     

    Tomo el rostro del pequeño y unió sus labios a los de él.

     

    ~Punto de vista de Aichi~

     

    Tan pronto como fui consciente de lo que estaba pasando, sentí mis mejillas arder como nunca antes había sentido.

     

    Era yo quien trataba de besarle, y ahora era Kai quien me besaba.

     

    Me dio miedo el hecho de que tan pronto como se acabara ese beso, no podría volver a ver a Kai, pero principalmente, no quería que eso terminara rápido, quería sentir más los labios de Kai apresando dulcemente los míos.

     

    Nos tuvimos que separar por la necesidad del oxígeno, no quería que esto acabase así, penas había posado sus manos en mi cintura, y yo apenas estaba sujetándome de su cuello.

                                                                                                                  

    ~De regreso a la situación~

     

    —K-Kai…

     

    Nuevamente hizo mis labios presos de los suyos.

     

    Me confíe al creer que no mentía este chico, pero por un lado lo agradecía, no sé porque, pero esta vez sus labios tomaron un sabor distinto, era más dulce, sentía la necesidad de no dejarlos, pero el oxígeno era vital, de lo contrario no podría ser capaz de volver a saborear sus dulces labios.

     

    Al separarse ambos se vieron a los ojos, Aichi estaba completamente apenado, después de todo había prometido que solo sería uno y termino robándole otro.

     

    —Mentiroso. — Hablo el castaño, jalando al pequeño de tal manera que este le miró asombrado.

     

    —Perdona. — En cuanto termino aquella palabra volvió a apoderarse de los labios del castaño, y este gustoso comenzó a corresponder el beso.

     

    Podía darse cuenta de lo torpe que era el pequeño, y eso le causaba un poco de gracia, quizás y ese era el secreto del porque sus labios ahora se sentían distintos, antes no le estaba respondiendo y el pequeño solo hacia movimientos muy ligeros, por lo que no era capaz de saborearlos.

     

    Aichi comenzó a recargarse en Kai, cosa que naturalmente, ocasiono que este cayese en el sillón, dejando así que el peli azul se acomodase como estaban hace unos cuantos minutos.

     

    Ambos se separaron, nuevamente el oxígeno imponía su ley.

     

    El menor tan pronto como lleno de oxigeno sus pulmones volvió a apresar los labios del castaño, cosa que ya no sorprendió al otro, sin embargo en cuanto este abrió un poco la boca, Aichi introdujo su lengua en esta.

     

    Nunca lo había hecho, de hecho nunca en su sacramentada vida había besado, sabía que sus movimientos eran torpes por naturaleza, a eso sumándole el hecho de que era la primera vez que lo hacía, le dejaba en claro que no iba a salir del todo bien, además de que era posible que Kai, se molestase, de nuevo, pero deseaba hacerlo, solo y únicamente con él.

     

    Este por su parte al sentir la torpe lengua de Aichi opto por dejar que el pequeño hiciese lo que podía, mientras él le correspondía de manera suave, de manera de que el menor no se sintiese presionado.

     

    Regresaron a los besos normales, pero esta vez fue Aichi quien abrió su boca dándole a entender a Kai que quería que este le hiciese lo mismo. El mayor entendió y comenzó a complacer al pequeño, total, después de eso tal vez, solo tal vez, podrían conversar más tranquilamente.

     

    Aunque algo le decía que hacer eso no era una muy buena idea.

     

    Pero no le hizo caso, y continuo inspeccionando la cavidad bucal del chico que emitía pequeños gemidos, cada que él movía su lengua. En un momento terminaron siendo los dos quienes luchaban por inspeccionar la boca del otro, aquello ocasiono que ambos comenzasen a sentir un calor que les recorría todo el cuerpo.

     

    Aichi fue el primero en alejarse y comenzar a quitarse su polera roja de puño y cuello largo, dejándola a un lado, exponiendo su piel clara. Kai fue consciente que eso ya no era buena señal, aunque él estaba casi en las mismas, pues en lo que luchaba por seguir explorando, comenzó a ser despojado de su camisa, uno a uno los botones fueron desabrochados por el pequeño que gemía, ante el dulce tacto de las lenguas.

     

    Sabía que esto estaba mal, pero al ver su piel desnuda no pude evitar que esa imagen se hiciese presente, debía alejar aquel pensamiento a toda costa y recordarle a Aichi, que de los besos no debíamos pasar.

     

    Ya estábamos tentando demasiado nuestra suerte.

     

    Pero no podía dejar de pensar en lo suave que sería su piel.

     

    ¡Contrólate Toshiki!

     

    Lo que dijo Aichi, no justifica su extraño comportamiento.

     

    Debo tra…

     

    Nuevamente el pequeño volvía a lamer su lóbulo y hacer ese ligero movimiento de cadera, pero esta vez el castaño lo sentía con un poco más de desenfreno.

     

    ¿Acaso Aichi estaba…?

     

    —A… Ai… Aichi… — Hablo con dificultad, sabía que en cualquier momento soltaría un gruñido de placer.

     

    Estaba mal, no por ser hombres, si el castaño tenía que ser honesto el género le importaba un comino, lo que le hacía sentir que estaba mal era el extraño comportamiento que el pequeño había estado teniendo desde hace días, y el no saber que lo originaba.

     

    Si accedía a que eso pasara, sería como aprovecharse del pequeño. Además de que no sabía si quería llegar a eso con el peli azul.

     

    —K… Ka… Kai… — Esta vez fue el pequeño quien lo llamo al sentir que uno de sus pezones era apresado y acariciado por los dedos del mayor. Haciendo que dejase de moverse.

     

    —Esto debe para ya. — Hablo firme, pero su respiración era agitada, clara señal que estaba en las mismas condiciones que el pequeño.

     

    —Perdona, prometí que no insistiría, pero… — El castaño ya se esperaba eso, pero aun así trato de luchar para que esa locura terminase. —Ya no puedo, no puedo contenerme, Kai, perdóname.

     

    Volvió a recargarse en los hombros del castaño haciendo que el sillón, cumpliese con su segunda función, que era ser una cama.

     

    Kai lo había comprado, porque a veces se quedaba en la sala hasta tarde haciendo sus deberes, y terminaba durmiendo ahí, por lo tanto él sabía que al ejercer cierta presión sobre el respaldo, este liberaba las patitas de soporte para poder transformarse, motivo por el cual trataba a toda costa de no recargarse mucho, en esos momentos.

     

    Aunque ahora que estaba convertido en cama, nada le aseguraba que las cosas se fuesen a enfriar.

     

    Trato de quitarse al chico de encima, pero nuevamente las fuerzas le abandonaban podía moverse, pero era como si necesitase más energía para poder siquiera mantener los brazos doblados.

     

    Sus manos parecían tener vida propia, recorrían cada centímetro de piel expuesta, daba la impresión que le encantaba el cuello del mayor, ya que no dejaba de repartir pequeños besos y alguna que otra lamida traviesa en aquella zona.

     

    — ¡Aichi! — Le llamo con fuerza.

     

    El pequeño pudo haberle creído la seriedad de no ser porque inmediatamente soltó un pequeño suspiro, ante la traviesa lamida que le dio el peli azul a uno de sus pezones.

     

    —Kai, tú lo deseas, tanto como yo. — Su voz sonó un poco pervertida, cosa que puso muy alerta al mencionado.

     

    Definitivamente este chico no es Aichi. — Se decía internamente, como si eso fuese a hacer que aquel chico se marchase, pero no, claramente podía sentir las caricias, besos y lamidas que aquel pequeño le brindaba. Todas tenían ternura plasmada, pero aquella frase, aquél tono definitivamente no eran algo propio de Aichi.

     

    No paso mucho tiempo, hasta que sintió una mano acariciar su entrepierna, sobre la tela del pantalón, y estaba 100% seguro, que esa mano no era suya.

     

    No es verdad. — Dirigió su vista hacia aquella zona y encontró la mano del pequeño que se movía adelante y hacia atrás, mientras estaba ocupado besándole el cuello del lado derecho.

     

    ¿Qué le pasaba a su sistema nervioso que no le respondía adecuadamente?

     

    Este no era su día, definitivamente, no lo era.

     

    —Kai. — El chico volteo al escuchar su nombre y se encontró con el cuerpo completamente desnudo del chico, así mismo noto que su pantalón y bóxer ya no estaban en donde se supone deberían seguir.

     

    ¿En qué momento lo hizo? — Se abofeteó mentalmente al no haberse percatado por enésima vez de las acciones del peli azul.

     

    —Estoy… demasiado caliente. — Sus mejillas estaban tan rojas que prácticamente le hacían competencia a la nariz roja de Rodolfo el reno.

     

    El castaño, no pudo evitar que aquella imagen que tanto quería eliminar de su mente se plantase ahora como un deseo. Ya no quería olvidarla, ahora quería que esa imagen se hiciese realidad.

     

    ~Punto de vista de Kai~

     

    Al verlo así, no pude evitar desear tumbarlo en el sillón y ser yo quien le hiciese apretar los dientes, tal y como él había estado haciendo conmigo.

     

    Su mirada inocente, me incitaba a tomarlo de una vez por todas.

     

    Durante todo este tiempo había estado maldiciendo a mi sistema nervioso por no responderme adecuadamente, pero ahora le estaba agradecido, porque estaba seguro de que en realidad tomaría a Aichi.

     

    No era que no lo deseara, era que no sabía exactamente que sentía por él.

     

    Lo estimaba, sí.

     

    El aprecio que le tenía iba a un nivel mucho mayor que el que te tenía a los demás.

     

    ¿Acaso era amor?

     

    ¿Estaba enamorado de Aichi?

     

    ¿Así se siente el amor?

     

    ¡Imposible!

     

    El amor no te hace querer poner a gemir a alguien.

     

    ¿O sí?

     

    ~De regreso a la situación~

     

    Bueno, Kai sabía besar, pero en cuanto a saber que era amar, pues no mucho, digamos que el joven sabía lo que era tener personas a las cuales amaba de manera fraternal, pero amar, con el deseo y convicción de pasar el resto de su vida con una persona, pues no.

     

    — ¡Aichi, detente ahora! — Llamo a alarmado al ver que el joven de cabellera azul ahora se encontraba acariciando su miembro, con toda la intención de que este se pusiese más duro de lo que ya estaba.

     

    El castaño conocía lo suficiente bien su cuerpo como para saber, que el pequeño de verdad estaba alentándolo a convertirse en una roca, y si esa imagen era un vivo deseo, ahora con las acciones del pequeño, era casi o mejor dicho era seguro que se hacía realidad.

     

    El menor, se posiciono sobre el castaño sin dejar de atender aquella zona, y comenzó a repartir besos desde los labios del castaño, hasta donde le era posible. El contrario, trataba de mover los brazos, en múltiples intentos fallidos.

     

    —Tócame… Kai. — Pidió en un susurro, haciendo que su cálido aliento chocase con el oído del contrario.

     

    No te toco porque no quiera, el cuerpo no me responde.

    ¡Maldición, contrólate Toshiki! Se abofeteo mentalmente, al haberse auto confesado que deseaba acariciar el cuerpo del contrario.

     

    Tardaron un poco así, Aichi desde luego se había percatado de que Kai, ya no luchaba con su cuerpo, se había dado por vencido, o quizás si deseaba tomarlo, pero aún no se lo admitía a sí mismo, después de todo no sería la primera vez que el castaño no fuese honesto consigo mismo.

    Para todo caso, sabía que los pequeños retorcijos que hacia el castaño, eran obra de sus acciones.

     

    ~Punto de vista de Aichi~

     

    Estaba completamente decidido, aún tenía miedo, pero sabía que si me retractaba ahora, nunca podría perdonármelo.

     

    Kai, estaba respirando de manera agitada y aun así lograba llamarme, con su tono habitual.

     

    Esa es una de las tantas cualidades, que me encantan de él.

     

    Siempre se mantiene con la cabeza fría, aunque puedo jurar que en estos momentos solo está fingiendo, él está igual que yo, deseoso de llegar a ese punto sin retorno.

     

    Aquel momento en el que todo, tendrá un cambio radical en nuestras vidas.

     

    Soltaba leves y casi inaudibles suspiros, como respuesta a cada beso y caricia que le brindaba, no podía evitar recorrer todo su cuerpo con mis manos y labios.

     

    Yo…

     

    De verdad me estaba desconociendo a mí mismo.

     

    —Aichi. Me llamo en un suave susurro, que creo podría catalogar como “Sensual”, no pude evitar que mi corazón se acelerara.

     

    Volteé a verle y me encontré con su mirada, estaba un poco nublada, me preocupo ver eso, pero…

     

    —De…aghh… Deegh.

     

    Sabía lo que me estaba diciendo, pero, creo que él también sabía cuál iba a ser mi respuesta.

     

    Seguí lamiendo con ternura y travesura, el mismo punto que le arrebataba aquellos suspiros que me daban a entender, que lo estaba complaciendo, a pesar de que él no lo quisiera admitir.

     

    Él estaba complacido con lo que le hacía.

     

    Me encantaba ver mi reflejo en sus ojos, no, me fascina ver sus ojos. Desde aquel día esos ojos se volvieron en los que yo quería ser el único que se reflejara, mientras su poseedor sonreía cariñosamente.

     

    Nuevamente soltó un gruñido, pero esta vez arqueo un poco la espalda.

     

    Saque su miembro de mi boca. —Solo un poco más, Kai. Le dije con un poco de miedo a su reacción, además de poder sentir como un hilo de saliva mantenía mi labio inferior conectado a su glande, al no verle molesto volví a lamerle y a adentrarlo una y otra vez, como lo había estado haciendo a la vez que me…

     

    Que me tocaba.

     

    Al mismo ritmo, por eso mismo sabía que ya era hora de unirnos, como tanto habíamos estado deseando.

     

    ~De regreso a la situación~

     

    Dejo de estimular el miembro del mayor. Y se posiciono encima de este besando con ternura al castaño, quien a duras penas era capaz de respirar, el pequeño había estado sometiéndolo a una sesión de placer, que le era casi imposible recuperar el oxígeno, pues apenas se hacía con un poco, y el menor lo obligaba a expulsarlo, entre suspiros y jadeos.

     

    ~Punto de vista de Kai~

     

    Mi mente estaba en otro lugar, había abandonado mis deseos de rechazarlo y hacerle entrar en razón, estaba completamente cegado, por las placenteras acciones de él.

     

    ¿Quién demonios era este sujeto, que era dulcemente sometido por un chico que parecía ser tan inocente?

     

    ¿A caso siempre he sido así de vulnerable al placer?

     

    De repente sentí mi miembro en una húmeda y cálida cavidad, ¿Acaso…?

     

    No quería creerlo, pero mis ojos se dirigieron a la dirección de la que provenía ese duce placer, que me estaba sofocando, de manera lenta y torturadoramente deliciosa.

     

    Fue entonces cuando lo vi, estaba introduciendo mi miembro en su pequeña e inexperta boca, haciendo pequeños gemidos y jadeos, cada que  lo adentraba.

     

    ¿De verdad Aichi estaba haciendo aquello?

     

    ¿En serio ese chico tan tímido y amable, era capaz de ser endemoniadamente atrevido?

     

    —Aichi. — Le llame lo más tranquilo que podía, aunque en realidad lo que quería era poder sentarme y jalarlo, para unir sus labios con los míos.

     

    Sus pequeños y delgados labios, estaban relucientes, debido a la saliva que emanaba delicadamente de su boca cada que atendía mi falo.

     

    Realmente deseaba ser yo quien empapara con mi saliva esos labios.

     

    ¡Demonios!

     

    Ahora quería tenerlo debajo de mí llamándome y pidiéndome más roces de nuestros cuerpos.

     

    ¡Carajo!

     

    ¿Qué diablos pasa conmigo?

     

    Nunca debí haber aceptado ese beso, debí haberlo sacado por la fuerza de mi departamento, ahora estoy pagando las consecuencias.

     

    Pero…

     

    —De…aghh… Deegh.- Trate de pedirle que se detuviera, sabía que él se negaría, pero quizás me daría el tiempo suficiente a poder recuperar un poco de aire.

     

    Aunque fue totalmente en vano. El continuo haciendo aquello, y yo como idiota solo le observaba, después de haberle llamado, Aichi no apartaba sus ojos de los míos, estaba pasando saliva con dificultad, no podía hacer nada, sentí que tan pronto como tratase de levantar mis manos, estas se dirigirían a aquella mata azul que solo subía y bajaba.

     

    ¡Demonios!

     

     

    Estar así me está comenzando a fastidiar.

     

    ¿Quién demonios soy en este momento?

     

    ¿Qué diablos pasa con Aichi?

     

    ¿En qué momento permití que me ukeara?

     

    ¡No!

     

    ¡No!

     

    ¡No!

     

    ¡Eso sí, que no!

     

    Por más que tratara de sacar fuerzas para detener toda esta locura, nuevamente me eran arrebatados leves suspiros, regrese mi vista y era precisamente la imagen de antes.

     

    Su cara inocente, sus mejillas encendidas, y ese brillo en sus ojos azules, ese brillo tierno, pero esta vez tenía un toque de travesura.

     

    Era evidente por lo que estaba haciendo, hubo algo que llamo mi atención, y como si él entendiese, dejo de mirarme, cerro sus ojos y continuo humedeciéndome con su cálida saliva, en ese momento pude notar mejor que su brazo derecho estaba moviéndose, a la misma velocidad que su cabeza.

     

    ¿Aichi se estaba…?

     

    No era posible, aunque eso explicaba por qué había momentos en que la felación que me estaba brindando fuse lenta y luego un poco más rápida.

     

    Este chico me estaba haciendo sentir lo mismo que experimentaba, con su mano.

     

    Desearía ser yo, quien le brindase esas caricias.

     

    ¡Demonios!

     

    ¡Esto debe parar, o de lo contrario llegaremos a un punto sin retorno!

     

    De un momento a otro, comencé a sentir más continuas aquellas descargas, no podía apartar la mirada de sus labios, me estaba tentando terriblemente a apoderarme de ellos, como si no fuese a tener otra oportunidad en la vida.

     

    Llego una descarga que me obligó a cerrar los ojos y a arquear un poco la espalda.

     

    ­

    —Solo un poco más, Kai. — Le oí decir, mientras luchaba por no gruñir más fuerte de lo que estaba haciendo.

     

    Abrí mis ojos con dificultad, conocía mi cuerpo y estaba casi seguro que terminaría tan pronto como el volviese a introducirme en su boca.

    ­

    Le sentí encima de mí besando con gentileza mis labios.

     

    No podía respóndele de manera adecuada, sentía como mis pulmones eran drenados gracias a él.

     

    Sentí una rara mezcla de inconformidad, y desesperación.

     

    Gire la cabeza hacia la izquierda, haciendo que Aichi se separara un poco, tal vez fue una acción un poco brusca de mi parte, pero necesitaba recuperar el oxígeno rápido, o de lo contrario me desmayaría, además de que la cercanía de nuestros cuerpos, aumentaba más aquella sensación.

     

    ¿En qué momento me volví tan débil?

     

    Sentí que Aichi de quito de encima.

     

    En ese momento creí que ya había reaccionado, y que era el momento prefecto para  que esto solo lo viésemos como una experiencia que no se volvería a repetir.

     

    ~De regreso a la situación~

     

    El castaño creía que el menor había salido de su trance y que por fin podría “respirar”, pero había un pequeño detalle.

     

    —Kai… estoy listo. — Al oír esas palabras el castaño encaro al de cabellos azules que se había colocado encima de su entrepierna, con la clara intención de hacerle entrar en su ser.

     

    Ante aquello, Kai se recargo en sus antebrazos, utilizándolos a la vez en apoyo para retroceder y alejarse el peli azul. Quien lo miro extrañado por las acciones del contrario.

     

    Encontró divertido el acorralar a Kai, quizás y ahora era el castaño el que quería ser un poco travieso, después de todo, él ya había estado haciendo demasiadas travesuras a su cuerpo, él que este le quisiese dejar en suspenso no sería nada nuevo.

     

    Tiene aún esa mirada, la misma que me dedico mientras… ¿Quieres derramarte en mi boca, Kai?

     

    ­—No preguntes lo obvio… ¡No! — Contesto el contrario mordiéndose la lengua.

     

    ~Punto de vista de Kai~

     

    ¿En qué demonios estaba pensando que casi le digo que sí?

     

    Definitivamente debo detener esto, ya estuvo bueno de tanto manoseo.

     

    — ¡Llego el momento! — Fue todo lo que escuche hasta comenzar a sentir que estaba siendo obligado a entrar en alguien.

     

    Cerré los ojos y comencé a apretar los dientes, esto era un poco doloroso.

     

    Pero…

     

    A la vez agradable.

     

    Si yo que era quien entraba y me sentía así.

     

    ¿Cómo se sentiría Aichi?

     

    Tan pronto como sentí que estaba totalmente adentro de Aichi, este se quedó quieto por unos instantes.

     

    Ambos estábamos jadeando.

     

    ¿Cómo demonios esa simple acción, nos había robado el aliento?

     

    ~De regreso a la situación~

     

    Ya estaba adentro de mí, sabía que esto podía ser un poco doloroso, pero no creí que un escalofrió me agradaría tanto, sentía que las lágrimas arribarían en mis mejillas en cualquier momento, pero no podía permitirlo.

    Solo tengo que esperar un poco, a que mi cuerpo se acostumbre y después, comenzare a moverme.

     

    Ambos jóvenes estaban aprovechando ese tiempo de silencio y tranquilidad para recobrar el aire, ambos sabían que a partir de ese punto, el oxígeno sería algo que añorarían, claro uno de ellos estaba encantado por compartir esa experiencia con el otro.

     

    Sin embargo el contrario aun no sabía exactamente que hacer o sentir, aparte de las sensaciones físicas que lo maravillaban, pues ya no iba a seguir negándose a sí mismo que esa situación le estaba encantando, a niveles físicos, aunque había algo que le estaba removiendo demasiado los pensamientos y las emociones.

     

    Y eso era el hecho de que un calorcito bastante agradable le recorrió todo el cuerpo cuando Aichi le había dicho que lo amaba.

     

    —A…agh. — Un pequeño quejido salió de la garganta del peli azul, quien había decidido que era el momento de moverse.

     

    Puso sus manos en el torso del castaño, para tener un soporte extra, claro el pequeño recargaba su  peso en sus piernas, pero sentía que si no usaba sus brazos podría caerse.

     

    Comenzó dando pequeños brincos que hacían que ambos soltaran pequeños gruñidos.

     

    ~Punto de vista de Aichi~

     

    Sabía que aún era pronto, pero ya no podía contenerme más, sentía que me quemaba cada que me quedaba quieto, así fuese por un segundo, y la única manera de sofocar ese calor era moviéndome.

     

    Empecé a subir y bajar casi de manera desenfrenada.

     

    Se sentía bien, me sentía bien, pero…

     

    Kai por lo visto…

     

    —Más despacio. — Le oí decir, no tuve el valor de verle a la cara, pero pude sentir que había posado sus manos en mi cadera, entonces… estaba bien.

     

    Kai, estaba disfrutándolo al igual que yo.

     

    Decidí hacerle caso, hacerlo más despacio,  sentí que mi interior se prendía en llamas, aunque esta vez lo que lo sofocaba eran los suspiros, gemidos y gruñidos de Kai.

     

    Estaba tan contento, que…

     

    ~De regreso a la situación~

     

    Ambos jóvenes estaban atrapados en un torbellino de sensaciones, tanto físicas como emocionales, era la primera vez que ambos sentían deseos de en verdad ser uno con el otro, aquella situación les había hecho exponer sus sentimientos y pensamientos, bueno uno lo hizo de manera interna, pero ambos estaban compartiendo una sensación única, más allá del tacto, era el deseo de verse reflejados en la mirara del otro sin importar lugar o momento.

     

    Solo querían ser los dueños de la mirada del contrario.

     

    ~Punto de vista de Kai~

     

    Al principio iba lento, y eso me torturaba, pero de repente comenzó a hacerlo de manera rápida, no me dolía, de hecho me agradaba, pero por lo poco que podía mantener mis ojos abiertos podía notar que Aichi estaba lastimándose.

     

    —Más despacio. — Le dije, mientras trataba llegar hasta sus manos, sin embargo me vi tentado por su cadera, y pose mis manos en esta.

     

    Él se detuvo un momento y comenzó de nuevo a moverse, pero esta vez más lento.

     

    Comenzó a emitir cortos y sonoros gemidos, que lo único que lograban era excitarme más.

     

    Ya había recuperado el control de mi cuerpo, pero ahora estaba felizmente sometido a los caprichos de ese chico.

     

    Decidí unírmele soltando suspiros, sentía la feroz necesidad de unir nuestros labios, en un beso que nos hiciese sentir que moriríamos de seguir besándonos.

     

    Pero si sucumbía a ese deseo, no podría ser capaz de seguir deleitándome con su cuerpo hermosamente adornado con finas perlas de sudor.

     

    Me levante un poco recargándome en mi antebrazo izquierdo y con mi mano derecha comencé a masturbarle, al mismo ritmo que él se embestía.

     

    Comencé a jadear más fuerte, al punto de aplicar un poco más de fuerza en mi agarre hacia su miembro.

    ­

    —Ha… Kai. — Soltó un suave y tierno suspiro, mientras me llamaba, dirigió su mirada hacia mi rostro, solo sonreí de manera ladina, y me mordí un el labio inferior.

     

    Seguí haciendo eso, hasta que sentí cansancio en mi brazo izquierdo y me vi obligado a recargarme en el que estaba ocupando para satisfacer a Aichi.

     

    ~Punto de vista de Aichi~

     

    Kai, Kai, comenzó a tocarme, minutos atrás se lo había pedido, pero no creí que fuese a hacerlo, al menos no de esa manera, primero lo hizo despacio y después comenzó a apretarme más fuerte, me gustaba esa sensación.

     

    No pue evitar comenzar a moverme más rápido, ya no me dolía, ahora me sentía plenamente bien haciendo que Kai entrara y saliera de mí.

     

    ~De regreso a la situación~

     

    Aquella habitación del departamento, se llenó de suspiros, gemidos y de más sonidos que dejaban en claro, lo que ahí estaba pasando, pero no importaba, si los vecinos lograban oír o no, era cosa que a ambos chicos les importaba un bledo.

     

    Solo tenían interés en lo que el otro pudiera decir o pensar al respecto y a ambos les era claro que el otro estaba igual de feliz.

     

    ~Punto de vista de Kai~

     

    En un momento comencé a sentir un líquido ligeramente tibio caer en mi vientre.

     

    ¿Acaso Aichi se había corrido?

     

    Además de otro recorrer mi virilidad.

     

    Dirigí mi mirada hacia mi vientre y lo vi.

     

    ~De regreso a la situación~

     

    El mayor se incorporó lo suficiente como para acariciar el rostro del menor, llamando la atención de este.

     

    ~Punto de vista de Aichi~

     

    Desde el inicio me invadieron los deseos de llorar debido al dolor, pero había conseguido deshacerme de ellos, sin embargo en cuanto regrese a los movimientos bruscos me hice daño, trate de contenerme, pero me fue inútil.

     

    A pesar de que Kai, había comenzado a mostrarme que estaba bien con lo que hacía, no pude evitar sentir un dolor insoportable.

     

    Por más que trate no pude evitar derramar unas cuantas lágrimas, creí que podría disimularlo, con mi sudor.

     

    Me di cuenta de que eso no sería posible cuando sentí la mano de Kai, acariciar mi rostro. Eleve la mirada y lo vi, estaba jadeando, pero aun así mostraba preocupación.

     

    ~De regreso a la situación~

     

    El castaño había estado sintiendo un poco raro al pequeño, aparte de las claras contracciones que había estado teniendo internamente.

     

    Pero se sintió un poco alarmado en cuanto sintió algo líquido recorrer su entrepierna, estaba casi seguro que eso no era producto de él. Después sintió algo caer en su vientre, por inercia miro hacia esa zona y noto dos cosas que lo hicieron preocupar.

     

    Creyó haber visto mal, aquello que recorría su falo, motivo por el cual, decidió elevar la mirada hacia el rostro del joven que seguía auto envistiéndose con desenfreno.

     

    Pudo notar que aquello que caía en su vientre eran pequeñas lágrimas, con su con su mano izquierda acaricio la mejilla derecha del menor, llamando la atención de este último.

     

    Kai sintió un peso muerto al comprobar que aquello que recorría su miembro era un delgado hilo de sangre que provenía del peli azul.

     

    —Aichi, detente. — Esta vez su voz sonó clara, pero eso no quería decir que se había enfriado, simplemente estaba preocupado por aquello que había querido evitar y que termino ocurriendo.

     

    El peli azul negó fuertemente con la cabeza, cosa que hizo que al castaño se le hinchara una venita en la frente y le tomase de la nuca jalándolo hacia él.

     

    Aichi soltó un pequeño grito ante la acción del castaño, cerró los ojos al sentir que sus labios estaban capturados por los del castaño, quien corto el beso separándose solo un poco, abrió los ojos mirando fijamente al de cabellos azules que estaba rojo, tanto de la vergüenza que le provocaba el saber que el castaño le había visto llorar y de la obvia acción de él.

     

    El peli azul estaba a punto de hablar pero fue interrumpido por el castaño, que había colocado su dedo índice sobre sus labios, dándole a entender que callara.

     

    —No te dije que te detuvieras, porque quisiese detener “esto”. — Dijo haciendo énfasis en la última palabra. — Te lo dije porque te estas lastimando.

     

    El pequeño estaba a punto de hacerle un reproche  por supuesto estaba a punto de “demostrar” que el castaño estaba equivocado, y podía haberlo hecho de no ser que soltó un pequeño gemido de dolor en cuanto el castaño le hizo moverse hacia adelante.

     

    —Vez a lo que me refiero. — Le reprocho al menor, cosa que hizo que este ahora sintiese culpabilidad.- Ni siquiera te molestaste en prepararte, solo lo hiciste por impulso, ¿Tanta era tu desesperación?

     

    Ante aquel comentario el peli azul sintió que las mejillas le ardían, Kai tenía razón, no estaba preparada su entrada y él se forzó y también al castaño, aunque de igual manera le iba a terminar doliendo, así que de cierta manera sentía que era invalido el reclamo del castaño, claro, eso hasta que sintió la mirada de este que casi por instinto, estaba pensando en lo mismo que el peli azul.

     

    El menor  oculto su rostro en el cuello del castaño, logrando que este soltará una leve risa, con cuidado recostó al peli azul, beso con ternura su mejilla mientras el contrario seguía oculto en su vergüenza, salió del tibio interior del menor, y se dispuso a ser él, quien tuviese el comportamiento travieso.

     

    Comenzó por recorrer el cuerpo ajeno con sus manos, mientras se deleitaba escuchando los suspiros y gemidos reprimidos del peli azul. Aquello le erizaba la piel, que ya estaba más que sensible debido a las atenciones del pequeño.

     

    Continuo besando el cuello del contrario, mientras con las yemas de sus dedos acariciaba con insistencia el pezón derecho del peli azul, el cual como respuesta obtenía jadeos y palabras intangibles, a juicio de Kai, por supuesto.

     

    El castaño comenzó a morder suavemente la piel del contrario. — ¡Agh! — Un pequeño grito salió de los labios del peli azul, al sentir que su glande estaba entre los dedos del castaño, dedos que no se estaban quietos bajo ningún concepto. Acción que lograba que el menor se retorciera debajo del castaño, acción que le fascinaba a este.

     

    — ¿Ahora quieres escapar? — Su voz sonó ronca, su tibio aliento golpeo el pezón que atendía con insistencia, logrando que Aichi sintiese un escalofrío que le sumergía aún más en su vergüenza y deseo de continuar siendo tocado por el mayor.

     

    Al ver aquellas reacciones, el castaño entendió que tenía acceso libre para devorar el cuerpo del menor, de mil maneras posibles.

     

    Y así comenzó a hacerlo, subió hasta los labios del menor y sin reparo alguno comenzó a devorarlos y a hacer realidad el deseo se ser su saliva la que causara que los labios de Aichi brillasen. Este al sentir aquel cálido liquido sobre sus labios, atrapo entre sus dientes el labio inferior del castaño, jalándolo ligeramente.

     

    Ante aquel acto el castaño miro a los ojos al peli azul, notando que este tenía los ojos entrecerrados y una respiración errática, que le dejaba en claro el estado del pequeño.

     

    —Necesitas más atenciones, ¿verdad? — Sus labios aún seguían cerca de los ajenos y su voz aún era ronca. — Me pregunto… ¿qué expresión me regalarías si hago esto?

     

    Con la yema de su dedo índice acarició la cabeza del miembro del menor, haciendo que este se afianzara de sus brazos y se encogiera por una fracción de milisegundos.

     

    —Hmp. — Llevo sus labios al oído ajeno. — ¿Ahora quién es el que se retuerce? — Lamio y succiono el lóbulo de Aichi, haciendo que este gimiera y le pidiese que se detuviera.

     

    Cosa que no iba a hacer, ni muerto, no ahora que había aceptado aquella emoción, que si bien, no era la manera más adecuada de demostrarla, tampoco era una forma totalmente errada.

     

    —K-Kai. — Soltó en un susurro. —P-por… Favor… ¡Ahh! — Cerró los ojos con fuerza, lanzando su cabeza hacia atrás y arqueando la espalda. Su pecho subía y bajaba mientras su boca permanecía entre abierta.

     

    Sintió el brusco movimiento del menor, cosa que le hizo soltar una leve risa, que fue perfectamente audible para el menor. — ¿Creíste que te iba a dejar tranquilo, después de todo lo que me hiciste, Aichi?

     

    El mencionado dirigió su mirada hacia aquella zona, en donde Kai le había tocado y donde claramente estaba el castaño devolviéndole lo que este le había hecho anteriormente.

     

    Ahora era el castaño quien atendía con esmero el falo del peli azul, este último solo arqueaba la espalda, gimiendo más fuerte, se había sentido desesperado en cuanto hizo que el castaño se adentrase en él, pero ahora esa desesperación era superior.

     

    El castaño succiono con más fuerza. — ¡K-Kai, más suave! — Suplico mientras se mordía el labio inferior.

     

    —Ya es la segunda vez que me gritas, en esta noche. — Procedió a lamer con travesura el glande del contrario, mientras este jadeaba sin reparo alguno.

     

    Esto es vergonzoso… Kai, por favor, para de una vez. — Trato de alejar al castaño de su miembro sin embargo este se lo impidió. — Esto era lo que querías, ¿acaso te estas arrepintiendo?

     

    — ¡Te equivocas! — Dijo con fuerza, ganándose la atención del castaño. Se apoyó sobre sus antebrazos para poder mirar a Kai. — No me estoy arrepintiendo, solo… — Su cara se puso tan roja, que el castaño podría jurar que al peli azul le salía humo por los oídos.

     

    —Es solo que, ¿qué? — Hablo de lo más normal y tranquilo. El contrario solo se encogió de hombros y bajo la mirada, tembló ligeramente al sentir una caricia en su vientre. – Aichi, te hice una pregunta.

     

    — ¡Y-Yo te amo!, por eso… — El castaño lo observo atentamente mientras recorría con su mano el torso del menor, dibujando unas cuantas líneas, solo y por el mero gusto que le producía sentir la tersa piel del de ojos azules. — Te amo demasiado, no sé qué hacer para que lo entiendas. — Alzo su rostro y miro al castaño, quien estaba peligrosamente cerca de sus labios.

     

    —Entonces, ¿qué se supone que estoy haciendo? — Dijo con su habitual tono serio, aunque claro su respiración aún era agitada.

     

    — ¿Eh? — Dio un pequeño brinco al escuchar aquellas palabras del castaño.

     

    —No digas, “¿Eh?”. Sabes que no soy de los que se expresan de manera directa. — Ahora a quien se le teñían las mejillas era al castaño, quien con todo y eso era capaz de ver a los ojos al peli azul. —Dime… Aichi, ¿por qué crees que hago esto?, o mejor dicho, ¿por qué crees que te bese? — Las preguntas por lo visto las hizo para que el menor lo pensase detenidamente, ya que en cuanto término de hacerlas se apodero de los labios temblorosos del peli azul.

     

    Recostándolo nuevamente. —Déjame mostrarte con acciones. — Le susurro sobre los labios, mismos que volvió a tomar en un beso, lento, cálido y tierno. —Por cierto, es la tercera vez que me gritas. — Volvió a besar con delicadeza al peli azul.

     

    —Ka…i — Observo como este bajaba recorriendo con sus labios, toda la piel que tenía expuesta y a su alcance, volviendo a torturarlo al bríndale atención a sus pezones, que estaban aún demasiado sensibles. —K-Kagh…i

     

    El mencionado sonrió ladino, mientras apresaba con sus dientes el pezón ya rojo de tanta tortura y brilloso, a causa de su saliva. Regresó a los labios, que tanto lo aclamaban, y esta vez el menor fue quien desesperado, besó con pasión al castaño.

     

    El beso demoro más que los anteriores, y pudo haber continuado así de no ser porque el castaño aprovecho la excitación del peli azul para separar sus labios con su dedo medio, el cual hacia entrar y salir de los labios del menor.

     

    El peli azul entendió o creyó entender, al castaño. Este por su parte, bajo hasta donde ya hacia el erecto miembro del peli azul que demandaba ser atendido como lo estaba haciendo minutos atrás.

     

    Demanda, que el castaño comenzó a cumplir logrando que el contrario tratase de cerrar las piernas, mismas que fueron detenidas por las manos del castaño.- Quédate quieto, o de lo contrario… tendré que amarrarte. —Simples palabras que lograron erizarle la piel al joven que tenía debajo de él. —Lo has empapado demasiado. — Observo el dedo que hace unos segundos metía y sacaba de los labios del menor. —Creo que es suficiente. — Dirigió su dedo a la entrada del peli azul, introduciéndolo lentamente, arrebatándole múltiples suspiros.

     

    Una descarga le recorrió todo el cuerpo y se repetía esa sensación, cada que sentía al castaño mover su dedo, estaba al borde de la locura y esa sensación se intensifico cuando sintió las atenciones a su glande, atenciones que eran demasiado rápidas y fuertes, obligando la peli azul a arañar el sofá y respirar agitadamente.

     

    Una tras otra las descargas le azotaban, todas más intensas que las anteriores, enredo sus dedos de la mano izquierda en la mata castaña, que subía y bajaba a gran velocidad, mientras que cubría sus labios con su mano derecha tratando de ahogar los gemidos que el castaño de provocaba.

     

    Ni creas que te dejare. — Se separó del miembro de “su pequeño”, a la vez que retiraba su dedo de él.

     

    Aichi sin siquiera ser consciente de ello, volteo a verlo, con un ligero puchero de reproche. —Mm… con qué estabas a gusto. ¿Pasa algo, Aichi? — Se acercó al rostro del mencionado, con una sonrisa llena de satisfacción al ver a aquel chico jadeando, y manteniendo aun ese ligero puchero. — ¿Quieres más? — Se acomodó quedando perfectamente entre las piernas del otro, repitiendo la pregunta. Sabía que Aichi no le diría que lo quería nuevamente en su interior, pero no conto con que el chico enredara sus piernas en su cintura. Extendiendo sus brazos para tomarlo del cuello, acercándolo a él.

     

    —Por favor, Kai. — Sus ojos estaban nublados, sus mejillas seguían encendidas y su respiración a duras penas podía catalogarse como “Normal”, el castaño asintió, tomo su rígido miembro y con total cuidado, comenzó a introducirlo, a pesar de haber estado anteriormente adentro, esta vez tampoco parcia ser fácil, después de todo, ninguno de los dos tenía más experiencia que la de hace unos minutos.

     

    Decidido entrar rápido, ya que podía jurar que esa sensación, estaba enloqueciéndolos  ambos, no sabía si era dolor o satisfacción, pero definitivamente, eso se iba a descontrolar, y el peli azul iba a comenzar a pedir ayuda.

     

    Comenzó con embestidas leves, asegurándose de no lastimar más al peli azul, este bajo sus brazos para tomarlo de la espada y afianzarse de ella. —M…ás… Rapgh. — No fue capaz de terminar su frase, debido a que el mayor, había entendido perfectamente y estaba cumpliendo su deseo. Quería disfrutar de las expresiones del pequeño y memorizarlas de todos los ángulos posibles, motivo por el cual salió nuevamente del menor y le hizo recortarse del lado derecho, y sin reparo alguno entro en el de una sola estocada, arrancándole un grito al peli azul.

     

    Eso… fue demasiado fuerte, p-pero… me gusto... Kai… otra vez, por favor. — A pesar de que sabía que no era algo propio de él, no pudo evitar pedirle al castaño que le hiciese sentir nuevamente aquello.

     

    El castaño no dijo nada y solo continuo arrebatándole, suspiros y sonoros gemidos al chico que “amaba”, no lo decía pero sabía que era así, sabía que ese afecto a hacia el pequeño no era simple amistad. Comenzó a moverse inclusive más rápido y entrado más profundo haciéndole sentir a Aichi que la vida se le iba. Salió bruscamente del menor tomándolo por sorpresa, ya que el chico podía jurar que el castaño lo estaba disfrutando igual que él.

     

    —Kai, ¿qué pa…

     

    Su frase se vio interrumpida y su mirada se encontró con la embelesada del castaño.

     

    Es hora de hacerla realidad.

     

    Aquella imagen en la que se había visto con el peli azul, abrazados de tal manera que pareciera que en realidad eran uno solo, sin pensarlo más lo tomo en brazos haciendo que Aichi quedase sentado sobre él, obligándolo a abrazarlo con fuerza por el cuello. Se miraron durante unos segundos, mismo que hacían que los colores en el rostro de Aichi se intensificaran y por consecuente Kai sintiese más ternura al ver al peli azul en ese estado, el castaño comenzó a arremeter en contra del cuerpo ajeno haciendo que este se retorciera suavemente, sacándoles a ambos algunos gruñidos.

     

    Con cada minuto que pasaba, ambos sentían la necesidad de intensificar sus movimientos y restregar más sus cuerpos, que ya estaban más que impregnados con el sudor propio y ajeno.

     

    —Kai… me voy a… — Se mordió el labio y oculto su rostro en el cuello del mayor.

     

    —Espera… un poco más, Aichi. — Hablo con penitencia el castaño, pues él también se sentía cerca del clímax. — Lleguemos ambos. — Dijo en un leve susurro en el cuello del otro, recibió un pequeño gemido como respuesta afirmativa y ambos se movieron con más desenfreno, el calor comenzó a sofocarlos a ambos. El peli azul sintió que castaño tomaba una de sus manos y la dirigía hacia su miembro, haciendo que el mismo lo tomase y con su ayuda comenzó a mover su mano de manera desenfrenada, al igual que sus movimientos.

     

    En la búsqueda de sofocar aquella sensación ambos dieron con los labios del otro uniéndolos en un beso apasionado y hambriento.

     

    El calor en sus cuerpos aumento y ambos sintieron que este se dirigía a su zona intima, avisándoles que no podrían contenerse por más tiempo.

     

    Ambos separaron sus labios de los ajenos emitiendo un sonoro y unísono gemido, provocado por su llegada colectiva.

     

    El peli azul volvió a ocultarse en el cuello del castaño, temblando levemente al sentir un líquido en su interior, el castaño por su parte solo subió su mano derecha hasta la nuca del contrario aferrándolo con un poco más de fuerza hacia él, mientras trataba de regular su respiración.

     

    — ¿Te sientes bien? — Su respiración seguía siendo entrecortada, pero al ver que el peli azul no se movía le hizo preocuparse.

     

    Estaba a punto de repetir la pregunta pero el peli azul solo asintió levemente, sonrió el castaño y beso la mejilla del chico, con cuidado comenzó a salir del otro acostándolo. Le causó cierta gracia ver que aquellos mechones azules que enmarcaban el rostro del chico y que siempre estaban bien alineados ahora estaban completamente alborotados y cubriendo su rostro.

     

    Con cautela retiro algunos mechones para poder ver mejor el rostro del chico que ya hacia acostado, seguía respirando de manera agitada, sus mejillas seguían rojas y su mirada parecía tener un brillo de felicidad, mismo que se intensificaba cuando el peli azul le miraba, se acercó y nuevamente besó al menor, acomodándose a su lado, sintiendo como estaba siendo víctima del cansancio.

     

    Abrazo al menor por la cintura y este se acurruco en su pecho, ambos cayeron rendidos por el cansancio de aquella movidita noche, después de todo el día siguiente era domingo, así que no tenían de que preocuparse, tal vez Aichi tendría que dar ligeras explicaciones en casa, aunque era 100% seguro que en cuanto se enteraran que estaba con Kai, se relajaría su madre, después de todo sabían demasiado del castaño gracias a que el peli azul hablaba hasta por los codos de él. Y la pequeña Emi también lo conocía, pero eso ya después sería algo con lo que lideraría, por el momento estaba ahí con Kai, su amado.

     

    —Kai. — Le llamo suavemente, prácticamente adormilado.

     

    — ¿Qué pasa? — Contesto este un poco menos perdido que el menor.

     

    —Te amo. — Ante aquellas palabras, que ya no eran nuevas para el castaño, pero aun así le hacían sentir un hormigueo en el estómago y un acelero en su pulso, sonrió y bajo su mirada al chico que estaba entre sus brazos aun sonrojado.

     

    Como el mismo Kai dijo, él no era muy expresivo, al menos no con palabras, motivo por el cual acaricio la mejilla del otro y beso con ternura su frente.

     

    Ambos comenzaron a sentir los ojos pesados. Y finalizaron durmiendo, abrazados y con una sonrisa en sus rostros, que bien ninguno de los dos pudo notar.


  • Notas Finales:
    Pero yo sí, porque soy la autora!
    Gahahahahaha!
    Waaaaaaaaaaaaaaaaa!!!
    No sé, ustedes sean mis jueces, como dije al principio este es el segundo fic yaoi y el limoncito no me queda para nada XD.
    Le eche todas las ganas posibles para que saliera bonito y medio decente.
    Espero que no me linchen.
    Y que les haya gustado.
    Nos vemos o leemos en el próximo capítulo.
    (Que sabrá dios cuando lo publique XD)
    Ahora, esto lo quería hacer durante el cap. Pero si lo hacía terminaría matando la historia.
    Las preguntas de Kai, que prácticamente me hice yo misma mientras escribía esto
    ¿Quién? Yo
    ¿Por qué eligió a Aichi? Porque es el uke perfecto!
    ¿Qué pretende conseguir? Popularidad?
    ¿Quién demonios era este sujeto, que era dulcemente sometido por un chico que parecía ser tan inocente? Pues… muy buena tu pregunta.
    ¿A caso siempre he sido así de vulnerable al placer? Igual y no pero es mi fic y te la pellizcas

    ¿Quién demonios soy en este momento? Un seme ukeado XD
    ¿Qué diablos pasa con Aichi? Nada, solo hice que le saliera su perra interna X’D
    ¿En qué momento permití que me ukeara? Pues por tu voluntad no hijo, pero como ya dije es mi fic y te la pellizcas.
    Al menos si no les gusto el capítulo espero que se rían con mis pandajadas.



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