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    Como Un Demonio

  • Título del capítulo: 1.-Si tu mejor amigo te incrusta un puñal en la espalda, desconfía de su amistad.
  • Fecha de publicación: 09/12/2020
  • Lecturas: 28
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  • Notas iniciales:
    Hola!!
    He vuelto con una historia nueva. Espero les guste.



  • O como se destierra a un demonio del infierno.

     

     

    — Estamos reunidos como pocas veces para debatir la conducta inapropiada de este demonio. El acusado puede ponerse de pie— por favor, que alguien termine con esa ridiculez. Lord Astaroth me mira, y tengo que ponerme de pie, porque no puedes tener esperando a uno de los regentes del infierno ni aunque Astaroth haya sido un ángel y aun parezca más un ángel que un demonio, con el cabello rubio y largo, ojos azules… todos los que se han atrevido a burlarse de su apariencia ya no existen más en el infierno— Cyan, según los hechos narrados, el día viernes te encontrabas en la superficie ¿Qué acciones estabas realizando?

    — Distribuyendo distractores por medios electrónicos.

    — eso es parte de tus tareas asignadas.

    — Si— un musculo en mi ojo empieza a saltar ¡Él es quien asigna las tareas!— entre otras cosas como propagar un brote de gripe en los países donde es verano, especialmente en las playas— la sala circular no me deja ver mucho tras de mí, pero escucho voces de vez en cuando, voces bajas.

    — entonces no niega haber estado en la superficie.

    — No

    — tampoco niega haber estado con el demonio de nombre Bel— Bel, ese maldito hijo de…

    — No.

    — ese día, estando en presencia de Bel, mientras realizaban sus actividades normales ¿Pronunciaste las palabras prohibidas?

    —…

    — ¿Cómo te declaras?— como si tuviera algún sentido mentir. En el infierno hay muy pocas cosas que no puedes hacer, por eso siempre es divertido ser un demonio aunque no tenga un rango muy alto como el de Lord Astaroth. He pasado por todas las épocas de la tierra, divirtiéndome entre los humanos, llevándolos por vicios y atrayéndolos hacia el lado oscuro de una manera tan eficaz  que por fin, después de siglos, estaba por ser ascendido. Iba a tener mi propia oficina, mis propios empleados… ¡Iba a tener un puesto en el departamento de castigo para las almas de los pecadores!  Si es que lo demonios tenemos sueños, el mío estaba por hacerse realidad— ¿Cyan?     

    — No quiero hacer declaraciones.     

     — umm, bien. Entonces, continuamos con los cargos. Además de haber pronunciado las palabras prohibidas, se te acusa de haber confraternizado con un sirviente de arriba ¿Cómo te declaras de esta acusación?

    — Lo hice— Los susurros de asombro suenan como las almas quemándose en los ríos de lava, debajo de donde estamos. Por sirvientes de arriba, lord Astaroth se refiere a ángeles ¿Por qué tiene que ser tan hipócrita? Él se la pasa hablando de volver al cielo cada que me lo cruzo por el infierno, pero claro, es el gran Lord Astaroth, nadie va acusarlo de nada.

    — ¿Y no acabaste con él?— la voz  viene de las gradas que no alcanzo a ver. Suspiro e intento que el tic en el ojo se detenga.

    — No, porque fue Azrael— el sujeto es un buen tipo, muy agradable para ser un ángel o casi. Tampoco es que lo quieran mucho allá arriba por las tareas que desempeña, ser el ángel de la muerte no le ha traído buena reputación que digamos. Últimamente tiene demasiado trabajo y ha desarrollado un gusto raro por las muertes en masa, para aminorar el trabajo, dice. 

    — Oh— quiero añadir que gracias a él he traído muchas almas últimamente, pero ¿Recibir ayuda de un ángel? Aunque sea el de la muerte, en esta situación no me ayudara.

    — ¿hay algún otro cargo?

    — Umm— lord Astaroth revisa las hojas de pergamino en las que están escritas las acusaciones hacia mí— No.

    — Entonces podemos hablar de mis logros— intento que mi voz no salga en un siseo— No soy un mediocre que causa desastres y que no cumple su trabajo.

    — Ciertamente, Cyan ha sido un gran colaborador— Ese es Samael, aunque no pueda verlo conozco su voz— Aprende muy rápido, y siempre logra sus objetivos, por más dificultades que encuentre.

    — Si, si… Hay una larga lista de las almas que has traído— por fin. Quisiera ver la cara del envidioso de Bel, cuando salga de aquí le voy a dar una patada en la cara y arrojarlo a lo más profundo del infierno para que no vuelva a molestarme— No podemos perder demonios tan capaces en estos tiempos— mas murmullos de aprobación. Ah, parece que me libre de esta.  La acusación es cierta, yo dije esas palabras, un maldito error por pasar tanto tiempo con Azrael.  

    — Pero, también se tiene que considerar la gravedad de lo que ha pasado.

    — Bel, maldito hijo de…

    — Silencio. En este momento no puedo llegar a una conclusión— Lord Astaroth deja los pergaminos. Este maldito intento de juicio esta cansándome. Desde que las cosas se salieron de control hace unos años, las conductas inapropiadas se tienen que llevar un juicio para determinar la gravedad de lo que se hizo. Que yo sepa, nunca se ha hecho un juicio porque ¿Qué conducta inapropiada puedes juzgar en un demonio?— Vamos a llevar a cabo una votación.

    — ¿Qué? Esto ya fue demasiado, déjenme hacer mi maldito trabajo.

    — silencio. El acusado puede girarse— lo hago, dándole la espalda— Quienes estén a favor de que el acusado quede libre— entrecierro los ojos, intentando contar las manos alzadas— Ahora, quienes estén a favor de que reciba un castigo— Hay mas manos alzadas.

    — Pff, esto no puede ser posible.

    — En vista de los resultados, el acusado será acreedor de un castigo. Su maleficencia agradece su colaboración en este juicio, aun teniendo otras obligaciones que atender— claro, colaboración… si por colaboración entiendes que todos fueron obligados a venir aquí— En vista de los acontecimientos, se procederá a imponer un castigo. Cyan, se te encontró culpable de los cargos, tendrás que cumplir una condena: cien años de trabajo de limpieza en las zonas de castigo.

    — ¿¡Que!? ¿Limpieza?— preferiría lanzarme de cabeza en la lava ardiendo. O archivar los expedientes de la bodega— todo esto no es más que un maldito chiste ¡No hay razón para que alguien como yo tenga que limpiar esa porquería!

    — Es mi última palabra. Comienzas mañana, por lo pronto serás suspendido de tus otras asignaciones. Es todo.

    — Por dios— Oh, mierda. Las luces se apagan, y este lugar se pone más oscuro, si es posible. Todos gritan, y suena como si solo fuera una persona gritando. Todo comienza a temblar, se derrumban algunas partes del techo…— Joder, joder…— Esto no puede pasarme ahora. Pero lo hice, metí la pata y me he condenado con esas palabras. El caos comienza a expandirse por el infierno.

    *****

    — Cyan, quedas exiliado del infierno. Has pronunciado las palabras prohibidas para los demonios, incluso en el mismo infierno. Lucifer está muy decepcionado, has deshonrado su nombre y por eso, se te prohíbe la entrada hasta que logres algún merito que supere todo lo que has hecho hasta ahora. Hasta entonces, no serás reconocido como uno de nosotros— El viento hace desaparecer a todos. Solo quedo yo, en medio de la nada.

    Genial, yo y mi estúpida boca. Todo esto no hubiera pasado si Bell mantuviera la boca cerrada. 

    Pero ya verán, voy a regresar al infierno. No es una despedida… que no se confíen todos esos bastardos que quieren ocupar mi lugar, que cuando regrese, mi venganza los alcanzara hasta el fin de los días. Yo volveré…

     

    ___________________________________________________________________

     

     No puedo correr más.

    Las piernas me duelen y ya no me responden. Les escucho muy cerca, no me he alejado lo suficiente como para perderme y escapar. Ni siquiera hay gente por aquí que me pueda ayudar, aunque ¿Quién lo haría? ¿Alguien me ayudaría?  Es este barrio nadie ayuda a un chico corriendo con la ropa llena de sangre.   

    — Para de una vez— me empujan, pero no pierdo el equilibrio— ¡Jade!

    — Maldición— ¡Me caí! Maldita sea... Y me alcanzaron.

    — ¿Pensaste que podías pasarte de listo?— el tipo, tan grande y feo como un troll, sonríe— Sabes lo que les pasa a los listos— maldición. No reconozco a los cuatro que me siguen, solo noto que me jalan del cabello y un golpe en el estomago que me deja sin aire, antes de volver a caer al suelo tosiendo y retorciéndome de dolor— más que nadie deberías saber lo que pasa con los que no siguen las reglas del jefe— una patada me quita el poco aire que recupere. Uno tras otro, los golpes llegan de todos lados, y solo puedo hacerme una bola en el suelo y esperar a que pase. No soy muy fuerte, pelear no es una opción y si me descubrieron en esta sin duda fue porque no fui lo bastante astuto lograr salirme con la mía. Ah, como duele… ¿Moriré? dicen que cuando mueres ves tu vida pasar, no quiero ver mi deprimente vida. Casi puedo escuchar la voz de algún sacerdote:

    Jade Liu, el joven huérfano que tomo muchas malas decisiones, robo, estafo, quizá fue asesino, se unió a una pandilla y luego a un grupo de mafiosos. Logro algo de fama, pero su codicia le hizo pretender más. Se acostó con la hija del jefe, y con el hijo también.  Murió en la calle como un perro…

    Umm, un sacerdote no diría eso.  Ah, solo mátenme ya. Ya no siento nada, ni siquiera el suelo raspando mi cara. Solo noto un sabor metálico en la boca, sangre, de seguro.

    Despierto por el dolor. Ya no hay nadie en la calle, pero tampoco estoy en la calle que recuerdo haber intentado pasar. No me muevo porque sé que me dolerá, solo me quedo en el asfalto, oliendo la basura y sintiendo mi cuerpo punzar. Solo espera a que alguien te encuentre y llame a una ambulancia, Jade ¿es muy tarde? ¿Cuánto falta para que amanezca? Duele mucho… un muerte tan lenta no estaba en mis planes, un tiro en la cabeza, un accidente de auto, eso sí es rápido, no morir de frio o por una hemorragia producto de una golpiza. Supongo que es lo que merece una mala persona como yo, morir solo en una calle en medio de la noche. Meterme a la mafia no ha sido mi más brillante idea, lo admito, esperaba ser descubierto cuando cualquiera de los dos con los que me acosté estuviera tan perdidamente enamorado de mí, que eso me mantuviera a salvo. 

     Que acabe ya, ya no soporto el dolor. No tengo nada que lamentar, no tengo dinero, familia, ni siquiera tengo un lugar al cual regresar. Nada, eso es lo que soy.

    — Pero que pensamientos tan deprimentes— ¿Qué? ¿Hay alguien aquí? no escuche nada. Me muevo, ocasionándome un dolor que me hace quejarme. Ayúdame, no te quedes solo mirando— ¿Quieres que te ayude?— apenas puedo ver algo por mis ojos inflamados. Es la voz de un hombre, alguien no tan joven pero tampoco viejo.

    — A-ayuda

    — estas mas allá de toda ayuda, Jade. Ni siquiera los carniceros que llaman doctores podrán salvarte— ah, lo sabía…  Moriré. Me mataron, esos malditos… ¡No quiero! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir!— estoy seguro de que ese ángel de la muerte estará cerca. Tienes suerte de que este ocupado o ya hubieras muerto.

    — ¿Qué?— hablar duele, joder…— No quiero… no quiero morir.

    — nadie quiere morir, pero eso es lo que hacen los humanos  ¿no? nacer, crecer, reproducirse y morir. Llego tu hora.

    — No, no…

    — ¿Quieres vivir?— no puedo verle. La farola de la calle me impide verle bien, y mi cara hinchada no ayuda tampoco— ¿Qué darías a cambio de vivir? Dime— si eso fuera posible. Solo déjenme morir, no quiero tener más esperanzas— Ya veo— una oscuridad me impide ver ¿o yo estoy muriendo por fin? si, debo estar muriendo porque ya no siento dolor. Cada vez es más fácil respirar, hasta que ya no duele ¿morí? No creo, aun huele a basura, y tengo el sabor a sangre en la boca. Abro los ojos. Aún estoy en la calle, en el suelo ¿de verdad no morí? Me paso las manos por el cuerpo, sintiéndolo. Estoy bien, no me duele nada… mis manos están raspadas, y hay sangre en mi ropa, pero estoy bien.

    — ¿Que…?

    — ¿Me crees ahora?— volteo a la voz del hombre que está aquí. Ahora que me senté puedo verle mejor con la luz de la lámpara. Tiene un rostro joven, delgado y de rasgos afilados, la piel muy pálida. Tiene el cabello ¿Azul? Parece que sí, le cubre un ojo y hace parecer su rostro más delgado. Sus ropas son de tonos azules también, y no se ve mucho más alto que yo.

    — ¿Quién…?

    — ¿Harás alguna pregunta completa alguna vez?— parece aburrido. Siempre he tenido un instinto natural para sobrevivir, me ha ayudado a mantenerme con vida aun sin tener nada. Ahora mismo, todo mi ser grita que me aleje, es peligroso involucrarme con este sujeto, pero también ese instinto me dice otra cosa.

    — ¿Qué me hiciste?

    — Salve tu patética vida— pero que… me pongo de pie, sin sentir dolor alguno.

    — eso ya lo sé, ¿Cómo es que tu…? Espera, ¿no morí? Quizá estoy soñando. O estoy en el infierno y este es mi castigo— él se ríe, una carcajada tan fuerte que resuena en toda la calle, me pone la piel de gallina.

     — no estás en el infierno.

    — ¿Cómo lo sabes? me podrías estar mintiendo.

    — porque, querido Jade, yo vengo de allí— cuando lo dice, me toma un parpadeo notar las alas en su espalda, grandes alas como de murciélago. Unos cuernos entre el cabello azul… y la cola…

    — Diablo.

    — diablo, demonio… o uno de ellos, como sea. No estás soñando, Jade— lo sé, jamás soñaría algo como esto. Esto es…

     … maravilloso. Me comienzo a reír. Me río hasta que me duelen las costillas.

    — un demonio ¿vienes a comprar mi alma?

    — ah, eres tan inteligente como dicen.

    — no tengo nada más que importe, pero ¿seguro que mi alma es lo que quieres? no creo que sea la mejor.

    — está  sucia, y corrompida… y es justo lo que necesito— sonríe, y da un paso hacia mí— ¿te interesaría tener un contrato conmigo?

    — Ahora mismo, firmaría cualquier cosa— él parece complacido con mis palabras.

    — entendido. Pero será mejor que hablemos en otro lugar, no quiero que nadie nos interrumpa, en especial Azrael, se pone pesado cuando no hace su trabajo— No tengo idea de que habla, pero no me importa. Ahora sé que estoy vivo, y que me he metido en algo grande cuando él me encontró.

    — ¿Cómo te llamas?

    — Tu, humano,  puedes llamarme Cyan.

    — Cyan— supongo que tiene que ver con el color azul. No digo nada mientras camino por la calle. No tengo nada que perder, esto solo es ganar para mí. Antes de seguirlo por la calle oscura, pienso en las palabras que podrían ir en mi epitafio:

     

    Jade Liu, el chico que vendió su alma a un demonio

     

     


  • Notas Finales:
    Gracias por leer



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