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    Encaje Gris

  • Título del capítulo: Golpe de suerte
  • Fecha de publicación: 04/07/2020
  • Lecturas: 21
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  • Regresaba a casa, tenía hambre y un poco de sueño. Llevaba varios días de trabajo intenso debido al concurso y, además, varios días de madrugar debido al trabajo de mi padre. Me paré frente a la puerta y busqué mis llaves. Primero mis bolsillos, luego mi mochila, sin encontrarlas. Por un momento pensé en que quizá las habría perdido, pero luego de unos instantes caí en cuenta que sólo las había olvidado por salir de prisa.

    Suspiré, me senté en la banqueta y revisé mi cartera, no tenía demasiado efectivo, pero sí lo suficiente para ir a comer a algún sitio. Después de eso, no sabía que debía hacer, mi padre volvería tarde y yo…

     

    -¿Qué haces ahí?- escuché y levanté la mirada. Ahí se encontraba Umi viéndome.

    -Acabo de notar que olvidé mis llaves.

    -Ven -sonrió y me hizo un gesto para que la siguiera.

    -Gracias – me encontraba sentada en su sala, viendo el piso, me sentía un apenada.

    -De qué -sonrió. - Justo ahora, Rin no se encuentra, supongo que tú sabes más que yo, donde pueda estar, pero un día de estos, ven a jugar con ella.

    -Gracias.

    -¿Comiste?- dijo, iba a responderle cuando mi estómago respondió por mi, logrando que ella soltara una sonora carcajada.- Creo que eso es un no. Ven conmigo.

    Ambas nos levantamos y nos dirigimos a la cocina, me pidió que tomara asiento y en un momento más, llevó un plato frente de mi.

    -Ojalá te guste -asentí con la cabeza y comencé a comer.

    Umi empezó a hablarme sobre comida. Me dijo que desde muy pequeña ella aprendió a cocinar, que siempre le había gustado a pesar de que empezó a temprana edad. Me habló de la variedad de platillos que sabía hacer y luego de unos instantes, había terminado.

    -Gracias, tienes una gran sazón.

    -¿Verdad? A Shisui le gusta mucho cuando cocino, pero cuando él viene prefiero comprar comida y disfrutar de su compañía. ¿Tú tienes novio? -preguntó de repente.

    -No, jamás he tenido.

    -Ya veo, quizá si aprendieras a cocinar, atraerías a uno -dijo y enseguida sonreí.

     

    También había aprendido a cocinar desde muy pequeña, pero no lo consideraba un factor para tener pareja. En palabras de Akarui era yo, quien había decidido permanecer soltera.

     

    -Muchas gracias por la comida -me puse de pie, no quería verme aprovechada de su hospitalidad. - No sé como puedo pagarte.

    -No te preocupes por eso. Me imagino has ayudado a Rin con algunas cosas, ¿no? -me guiñó el ojo y rápidamente entendí a qué se refería, ella estaba al tanto de lo que Midori había hecho.

    Sonreí y negué con la cabeza, aún me sentía en deuda.

    -No es nada, debe de haber algo con lo que pueda ayudar -insistí.

    -Qué obstinada eres -. Sonrió. - Debo llevarle unos documentos urgentes a Shisui, si tú se los llevas por mi, estaremos a mano.

    -Lo haré -me puse de pie y ella seguido de mi.

    -Iré por ellos, espérame aquí -mencionó y se alejó por las escaleras. Luego de unos instantes, volvió con un sobre entre las manos. - Por favor llévalos al edificio Kaleidoscopio, edificio A, en el piso 26 está Itachi, probablemente él esté menos ocupado que Shisui, así que quizá sería más fácil que se los des a él. Pregunta con la recepcionista del piso si te pierdes y no te olvides de dárselos directamente a alguno.

    -Entendido - sujeté los papeles y nos dirigimos a la salida.

    -Ah, lo olvidaba, si el guardia de seguridad te pide algo para entrar, sólo diles que entregarás un paquete de mi parte -dijo justo antes de me fuera.

     

    Caminé hasta la parada del autobús, para mi suerte el transporte llegó en unos segundos y pocos minutos después, me encontré cerca del lugar. Bajé y caminé.

    Jamás había ido ahí, pero sí había escuchado de ese sitio. Kaleidoscopio era una marca bastante conocida que manejaba diversos productos, desde electrónica hasta juguetes. Di un trago, el edificio se veía bastante grande de afuera, en realidad eran dos, unidos por puentes con unos enormes ventanales, abajo  podía visualizarse una cafetería quizá sería un poco difícil encontrar a Shisui.

    Entré y seguidamente me topé con el guardia, le dije que llevaba un paquete de parte de Umi y sin preguntar más, me dejo entrar, guiándome hasta el ascensor y eligiendo el piso. En cuanto salí, pude ver a la recepcionista, tal cuál me había informado Umi.

     

    -Buenas tardes -le saludé-. Busco a Uchiha Shisui, traigo un paquete para él.

    -El joven Shisui se encuentra ocupado justo ahora, me pidió que no le pasara mensajes y mucho menos puede recibir a nadie. Pero puedes dejar su paquete y yo lo entregaré en cuanto él se desocupe -sonrió amable y recordé las palabras de Umi “dárselos directamente “.

    -Se lo agradezco, pero preferiría entregárselo personalmente. ¿Cree que tarde mucho?

    -Sí, hace apenas un par de minutos que me pidió privacidad.

    -Ya veo, muchas gracias, que tenga un buen día -me despedí y regresé al ascensor.

     

    Me encontraba en el piso 30, debía ir al 23 según recordaba. Oprimí el botón y suspiré, vaya que el lugar era enorme. Después de un momento, la puerta se abrió, salí y volví a dirigirme con la recepcionista. Ella estaba al teléfono por lo que tuve que esperar a que terminara.

    -¿Sí? -ella parecía menos amable que la anterior.

    - Buenas tardes, busco a Uchiha Itachi, traigo un paquete para él.

    Me observó molesta, dio un suspiró y dijo de mala gana:

    -Él se encuentra en otro piso - al parecer aquélla llamada que había interrumpido era importante para ella.

    -Gracias, disculpe -di media vuelta para regresar al ascensor, abrió sus puertas y me encontré con un chico rubio.

    -Hola -sonrió al verme.

    -Buenas tardes -devolví el saludo y me metí en el elevador.

    -¿A qué piso vas?

    -Sinceramente, no lo sé, debo bajar para ver el mapa. Busco a Uchiha Itachi para entregarle un paquete, pero al parecer olvidé el piso.

    -Tranquila, no te preocupes. Yo te llevo -sonrió y se giró para darme la mano-. Mi nombre es Marco.

    -Yo me llamo Deiji -le salude.

     

    Ambos salimos, caminamos por un enorme pasillo, un par de vueltas y después volvimos al ascensor. Las puertas se abrieron, él se adelantó un poco, se recargó del escritorio y habló con la chica.

    -Hola, ¿está Itachi? Trae un paquete para él.

    -Sí, sólo que está al teléfono, pueden esperarlo -dijo y señaló un pequeño juego de sala.

    Marco me hizo un gesto con la cabeza y lo seguí hasta ahí. Tomamos asiento, enseguida sacó su celular.

    -¿Trabaja aquí, cierto? -me atreví a preguntarle, no era normal relacionarse de esa manera a alguien desconocido.

    -Sí, ¿se nota? -llevó el aparato a su bolsillo.

    -Sólo un poco.

    -¿Y tú Deiji? ¿Qué haces por aquí? -se inclinó, apoyando sus codos en sus rodillas y mirándome con una sonrisa.

    -Una amiga me pidió traer unos papeles, ella me dio indicaciones exactas que no anoté, pero afortunadamente me encontré con usted -Marco sonrió enormemente tras mis palabras.

    -No me hables así, no soy tan viejo. Quizá sólo un par de años más que tú -me dijo y sentí mi rostro sonrojarse. Quizá le había incomodado que yo lo llamase así, siendo una persona joven.

    -Lo siento, no fue mi intención que…

    -Puede pasar- la voz de la chica me interrumpió.

    -Descuida -volvió a sonreír -. Anda, tienes un deber que cumplir.

    Asentí apenada, sin decir más y llamé a la puerta.

    -Adelante -escuché desde dentro.

    Él estaba sentado en una silla detrás de un escritorio enorme, con pilas de documentos en un extremo, mantenía la mirada fija en un documento, estaba ocupado.

    -Disculpa que te distraiga, Umi me pidió que te trajera esto -. Enseguida levantó el rostro y sonrió al verme, sentí un raro cosquilleo.

    -Muchas gracias -llevó el sobre encima y sacó los documentos.

    -Umi dijo que era algo urgente y que, si no encontraba a Shisui, te los dejara a ti. Siento interrumpir, pero me pidió que fuera personal.

    -Muchas gracias -repitió manteniendo una sonrisa. -Debió ser un poco problemático, lo siento.

    -No, no, para nada -negué con las manos-. Le debía una a Umi, así que yo me ofrecí para traer los papeles.

    -¿Entonces Umi te lo pidió?

    -Yo me ofrecí. Es que, sucedieron varias cosas y…

    -Ya veo.

    -Bueno… -estaba un poco incómoda, no creía demorar demasiado en la oficina-.

    Estás ocupado, así que…

    -No, no te preocupes, la mayoría ya lo revisé.

    No sabía que más decir, me sentía inquieta y justo el teléfono me salvó.

    -¿Diga? – frunció el ceño .-Ahora estoy ocupado -colgó.

    -Creo que me voy – me acerqué a la puerta.

    -No, espera… -el teléfono volvió a sonar.

    -Ten un buen día -dije y salí.

     

    Afuera, aún se encontraba Marco, leyendo una revista en la pequeña sala.

     

    -Creí que demorarías más -sonrió al verme.

    -¿Qué?

    -Estaba esperándote para evitar que te perdieras.

    -Sólo tengo que ir al elevador.

    -¿Y lo demás? -sonrió confiado y rio-. No hagas pucheros y vamos -se puso de pie y comenzamos a caminar.




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