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    Encaje Gris

  • Título del capítulo: Y hubo alguien
  • Fecha de publicación: 25/07/2020
  • Lecturas: 17
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  • Por primera vez en mi vida se me había hecho tarde. Mi alarma no había sonado y extrañamente la luz del día tampoco había logrado despertarme. Me levanté precipitadamente, moví mis cortinas y noté el cielo completamente obscuro. Era por ello que me había quedado dormida. Me aliste lo más rápido que pude y baje, encontrándome como cada mañana con mi abuelita.

     

    -Akarui -sonrió al verme.

    -Nos vemos abuelita -sonreí-. Voy tarde pero regresaré temprano. Sino es así por algo de la escuela, te llamo -le mencione mientras salía a toda prisa.

     

    Busqué un taxi, era demasiado tarde como para hacer mi habitual rutina. Subí en él y después de unos minutos llegue a la escuela. Corrí para llegar la salón, cuando entré, el profesor Azuma se encontraba ya, dando la clase.

     

    -¿Puedo pasar? -pregunté.

     

    El profesor Azuma asintió con la cabeza y prosiguió hablando. Me dirigí con cuidado a mi banca, me senté y observe al profesor sin prestarle atención a sus palabras.

    Mi mente estaba ocupada con la presencia de un intruso, me preguntaba quién era realmente. Llevaba ya un mes sin verle, sin saber algo de su existencia. Sin darme cuenta, la clase terminó con el anuncio del profesor.

     

    -Con lo que aprendieron hoy, resuelvan los ejercicios de la página treinta y seis.

     

    Me quede estática por unos segundos, no había puesto nada de atención a la clase.

     

    -¿Akai? -sujetó mi hombro Dei-. ¿Te encuentras bien?

    -No le puse atención a la clase -le dediqué una sonrisa entre vergüenza y travesura.

    -Si quieres, puedo ayudarte con eso. Aunque estoy segura que eso no es lo único que te pasa. La mire seria. Ella era mi mejor amiga, claro que sabía cuando algo me pasaba y yo no podía ocultárselo. -¿Puedo ayudarte con ese algo?

     

    Le sonreí y asentí con la cabeza. Dei era bastante especial para mi, aunque aparentaba ser firme y fría con los demás, con sus amigos era realmente muy tierna y amable.

     

    -¿No te enojarás si te digo? -la miré algo preocupada.

    -Jamas podría enojarme contigo -sonrió.

    -Es sobre Hidan, ¿cierto? -habló Midori de repente, provocando que mis músculos se tensaran.

    -¿Te ha hecho algo?

    -No. Es solo que... creo que de verdad me gusta.

     

    Dei suspiró.

     

    -Sabes bien que él no me agrada -hubo silencio por un par de segundos-. Ahora tendrá que agradarme por tu culpa -sonrió tiernamente.

    -Gracias Dei -sonreí. Una parte de mi estaba realmente preocupada por perder la amistad de Dei, por lo que esa afirmación me había causado un gran alivio.

    -¿Y bien? -preguntó Midori con una enorme sonrisa.

    -Yo... -tenía la cabeza hecha un lío, gracias a dios Ero-sennin entró, dándome tiempo de ordenar mis ideas.

     

    No conocía a Hidan. Nada. Ni si estudiaba, si le gustaba lo mismo que a mi o siquiera su apellido. ¿Qué tenía él? Simplemente el verlo, me hacia desearlo. Era sexy a más no poder. Su cabello blanco hacia resaltar sus ojos violetas. Su sonrisa tan enigmática y seductora. Su cuerpo tan hermoso. Aún sin estar segura lo sabía. Todo él era lo que me gustaba. No pude prestarle atención a esa primera hora, para cuando me di cuenta, el profesor se había marchado.

    Giré mi rostro y me topé con el de Midori, viendo a la nada y sonriendo, eso me hizo recordar aquél día, cuando me encontraba exigiéndole me contase lo ocurrido con Ace:

     

    -Aún no me cuentas que pasó.

    -Ace tiene una bonita antorcha -sonrió ampliamente.

    -¿Es enserio? ¿Ustedes lo hicieron?

    -Claro que no. No pasó nada. Sólo fuimos a comer y luego fui a su casa y él a la mía.

    -Pero se besaron, ¿no?

    -Pues sí.

    -Eso no es "nada" -la mire dudosa-. ¿Algo más?

    -Me pidió ser su modelo -dijo con alegría. Sonreí picarona, se notaba a leguas que Ace estaba loco por ella. sabía que una vez que se hicieran novios, dejaría su lentitud y avanzaría con pasos gigantes.

    -Es porque quiere verte desnuda – le guiñé el ojo.

     

    No pude evitar soltarme al reír tras recordar aquello. Ellos ya llevarían cerca de un mes saliendo juntos. Me alegraba mucho.

     

    -¿Qué ocurre Akai? –supuse ella me había escuchado reír.

    -Sólo recordaba el tiempo que llevas con Ace –mencioné y ella enseguida se sonrojó.

    -¿Enserio? –me miró con cierta desconfianza.

    -Quizá pensaba en que ustedes ya deberían... –hice una seña con la mano indicando que deberían tener sexo.

     

    Midori se sonrojó pero comenzó a reírse.

     

    -Chicas –nos interrumpiró Dei-. Debemos ir a nuestros talleres –llevaba la mochila en el hombro. Entonces salimos.

     

    Llegue al salón encontrándome con la profesora Tsunade a punto de comenzar. Varios de mis compañeros se encontraban en el aula, sentados como de costumbre. Tsunade comenzó a hablar, luego de un rato hizo una pausa para preguntar.

     

    -Entonces, ¿qué tipo de hemostasia es la más conveniente para un traumatismo por arma punzocortante?

     

    Vi a Sakura alzar la mano, pero no pude escuchar la respuesta, mi mente seguía ocupada pensando en Hidan. Desvié la mirada hacia la ventana, justo entonces pasaba un chico moreno, delgado y bastante alto, con un sombrero un tanto peculiar. Lo seguí con la vista disimuladamente hasta que no pude más y lo perdí, entonces mi vista regresó a la ventana. No podía creer lo que veía. No me había percatado que justo mirando la ventana, podía visualizar fácilmente el salón de Dei, donde ella se encontraba muy centrada cocinando. Sonreí para mi, me gustaba que ella siempre diese su máximo esfuerzo para todo, ella era tan especial... Cuando volví mi vista al pizarrón, Tsunade se había marchado.

     

    -¿Qué pasó? –pregunté en voz alta.

     

    Sakura quien se encontraba hablando con Sora se giró para verme, pero no me dijo palabra alguna.

     

    -¿Sakura?

    -La profesora Tsunade avisó que volvería en unos minutos –contestó en un tono algo extraño.

    -¿Te ocurre algo?

    -No es nada.

    -Dime que te ocurre- insistí.

    -Si tanto quieres saberlo, te lo diré. Se trata de tu amiga.

    -¿Dei?

    -Midori.

    -¿Qué ocurre?

    -Sasuke está enamorado de ella.

    -Sakura... Midori tiene novio, se llama Ace y lo ama –contesté tranquilamente.

    -¿Enserio?

    -Sí –sonrió tras escucharme y prosiguió hablando con Sora.

     

    Nos quedamos esperando a Tsunade, pero ella jamás regresó. Volvimos al salón cuando faltaban unos cuantos minutos para nuestra siguiente clase, instintivamente coloqué mi cabeza sobre la banca y cerré los ojos. Me quede un momento así, hasta que sentí el estómago revolverse, recordé que no había desayunado. Cuando abrí los ojos, el salón se encontraba lleno y el profesor había llegado.

    Ero-sennin continuó su clase acerca de los tipos de la literatura a través del tiempo, nos encontrabamos ya con el género del romantiscismo, entonces empecé a divagar...

     

    «-Jamás lograremos que se case, Akarui –dijo Midori mientras su mano se posaba dramáticamente sobre su frente.

    -No es imposible –respondí tomándola de su hombro-. Recuerda que debe de existir un noble caballero capaz de enamorarse de nuestra bella amiga.

    -¿Pero dónde? Han pasado ya diez años desde que nos conocimos y ella jamás ha dado seña alguna de estar enamorada.

    -Si de enamorarse de ella se trata, yo lo haría con gusto –de la nada apareció Itachi, vestido cual príncipe azul.

    -¡Oh, un joven caballero! –exclamamos a la par.

    -¿Dónde está la doncella?

    -Iré por ella –Midori corrió hasta traerla.

    -Bella dama –le acarició el rostro Itachi y enseguida Deiji comenzó a ponerse roja.

    -Akai...

    -Vamos Dei, bésalo.

    -Akai….-

     

    -¿Akai? –Deiji se encontraba sujetando mis hombros y sacudiéndome un poco.

    -¿Qué? ¿qué?

     

    Midori se rió un poco.

     

    -¿En qué estabas pensando?

    -Bueno yo...

    -¿Acaso soñabas con Hidan? –me dio un leve codazo Midori.

    -No, no, yo, yo sólo...

    -Ten, escuché que tenías hambre.

    -Yo...

    -Anda, cómelo. Antes de que el profesor Kakashi venga.

     

    Tomé la bolsa y me dispuse a comer, estaba a punto de terminar cuando Kakashi apareció. Guarde mi comida mientras el profesor nos decía su excusa del por qué llegaba tarde. En un momento más, comenzó a repartirnos unas hojas con unos ejercicios.

    Vi a Dei unos segundos, ella tampoco había visto a Itachi desde aquella ocasión en la cual Midori me había mencionado que los logró juntar, pero se veía tan normal. Miré más su rostro, sonreía al trabajar con números, vaya que era su estilo.

    Empezamos a resolver los ejercicios, tuve que pedirle a Dei me ayudase con algunos al igual que Midori lo hizo, me alegraba saber que ella ya confiaba en las habilidades de Dei. Sin darnos cuenta terminamos y el profesor nos dejó salir un poco antes, no sin antes recordarles a Sasuke, Shikamaru y Dei el tiempo de su asesoria ese día.

     

    Caminamos juntas, teníamos aquellos minutos de más por lo que decidimos ir al parque a dar una vuelta.  Nos sentamos en el centro del lugar y empezamos a platicar.

     

    -Umi hará una fiesta el siguiente viernes, me dijo que podría invitarlas, irán los chicos –nos dio un par de codazos leves a ambas.

    -Yo me apunto –sonreí-. Pero no por que vaya él, creo que será divertido pasar un día juntas –sonreí.

    -No creo poder ir –se excusó Dei-. Debo asistir a las tutorías para el concurso.

    -Oh vamos Dei –le insistí -. Ni que estuvieras todo el día ahí. Puedes ir antes y después de ello, ¿o no Midori?

    -Sí, además somos vecinas, no te queda lejos –rió.

    -Entonces iré –sonrió.

    -¿Y llevarás a Ace? –fue mi turno de regresarle el codazo.

    -Sí, Umi dijo “es indispensable que las parejas estén ahí“ –imitó su voz y soltamos a reír, pero la risa nos duró poco.

    -Entonces tú eres la supuesta novia de Ace –una voz detrás de nosotros habló, haciendo que todas girásemos la cabeza.

    -¿Quién eres tú? –preguntó Dei e inconscientemente nos hizo un poco hacia atrás. Ella siempre era muy precavida.

    -Yo, yo soy quien duerme con Ace todas las noches –sonrió. Giré mi cabeza para ver a Midori, ella había hecho una mueca y abierto un poco sus ojos al igual que yo, con esas palabras.

    -¡Eso es mentira! –le reprochó Midori llena de coraje. Su cara comenzaba a ponerse roja al igual que sus ojos.

    -¿Y cómo sabría de todos y cada uno de los tatuajes que tiene? –volvió a sonreír arrogante. Midori no dijo más, mordió su labio y miró al suelo. La sujeté entre mis brazos y la sentí temblar mientras ocultaba su cabeza-. ¿Ves? Él es mío –comenzó a carcajearse, pero aquella risa le duró muy poco.

    Un sonoro golpe se escuchó. Levanté la vista observando a Dei, quien le había proporcionado una bofetada.

     

    -¡¿Quién te crees que eres?!

    -Cállate y vete –jamás había visto a Dei enojada.

    -¿Ah sí? –aquella persona levantó su brazo para regresarle el golpe, pero Dei lo atajó y le hizo algo así como una llave-. ¡Suéltame! –gritó.

    -¡No! –Dei en verdad estaba furiosa-. Pídele una disculpa y dile la verdad.

    -¿Qué otra verdad más que la que ya le dije? –sonrió arrogante.

    -Voy a romperte el brazo.

    -Aún si lo haces, esa verdad no cambiará.

     

    Dei la sujetó aún más fuerte, lo supe por la cara de aquella tipa, pero aún así no habló.

     

    -Vamonos... ¿Sí? –pidió Midori, con voz triste y baja.

     

    Entonces Dei la soltó.

     

    -No vuelvas a acercarte –la amenazó justo antes de marcharnos y que aquél día gris, comenzara a llover.

     




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