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    Nuestro Acuerdo (Yuyuu /M-preg)

  • Título del capítulo: Dos
  • Fecha de publicación: 07/01/2020
  • Lecturas: 4
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  • Estaba en la comodidad de su sala terminando algo de trabajo en su portátil mientras el pequeño Yuki jugaba con unos bloques, cuando sintió que tocaron a la puerta. Se levantó para abrir y poder ver quien era antes de que el pequeño curioso de dos años se le adelantara. Abrió y un apuesto hombre rubio y de ojos verdes lo saludo desde ahí, no alcanzo a responder cuando Yuki se asomo para observar con curiosidad al extraño.

    Sí, soy Yuuri ¿Qué necesita? —Le preguntó el japonés un poco desconfiado al ver como aquel extranjero miraba a su hijo con demasiada atención— Yuki, por favor ve adentro.

    El niño hizo caso volteando a cada paso que daba ya que el rubio llamaba su atención.

    Mi nombre es Yuri Plisetsky y ese es mi hijo biológico, necesito que me lo prestes por un tiempo —respondió el rubio con voz casual y Yuuri casi se desmaya por la impresión. Se suponía que el donante para la inseminación artificial era anónimo y por lo tanto el beneficiario también lo era, entonces ¿Cómo lo había encontrado?

     

     ~★ YUURI~KATSUKI  ~☆

    Yuuri nació con una extraña condición que se daba en muy pocos hombres, él podía concebir vida en su interior, es decir, podía embarazarse. Aquello fue una gran sorpresa para sus padres cuando tras unos exámenes de rutina descubrieron que el chico tenía útero, aun así ellos lo amaron y lo criaron como a cualquier otro niño.

    A los trece años tuvo su primer periodo menstrual, fue algo muy incomodo ya que al ser un chico nunca lo instruyeron sobre qué hacer en esos casos, además de que al ser pocos casos como los de él, no había compresas que le sirvieran del todo ya que las que habían eran para chicas. Por lo demás hacía sus cosas normales, conversaba con otros compañeros aunque no en demasía y estaba en el club de literatura en la escuela.

    Sus padres intentaron que su crecimiento fuera el más normal dentro de lo que se podía, aunque cometieron un error al tratar su condición como un secreto, al hacer aquello, inocentemente crearon en Yuuri la sensación de que había algo malo con él por lo que nunca le contaba a nadie sobre su condición, escondiéndolo de todos. Fue cuando su mejor amiga Yuuko olvido sus compresas y no tenia con quien conseguirse que tuvo que contarle su secreto ya que debía explicarle la razón por la cual él traía eso en su mochila.

    Yuuko le enseño a aceptarse a sí mismo, a entender un poco mejor su cuerpo y a darse cuenta que el hecho de poder traer vida al mundo era un milagro y que debía valorarlo como tal.

    Muchos hombres que van a ser padres les gustaría sentir al bebé dentro de ellos, tú si puedes Yuuri y eso te hace especial —las palabras de su amiga lo animaron por completo.

    Para cuando cumplió los quince años se fueron dando a relucir más casos parecidos al de él, por lo que comenzaron a crear más cosas dirigidas al público masculino y que sirviera para sus necesidades en específico. Los médicos procedieron a especializarse más en el tema por lo que a esa edad Yuuri tuvo más facilidad para aceptar frente al mundo quién era.

    Tampoco fue fácil dar a relucir su condición, así como había compañeros y amigos que lo apoyaban, también habían otros que lo molestaban constantemente y lo trataban como un fenómeno, la ignorancia de la gente y el temor a lo desconocido provocaba actitudes nada agradables de parte de otros. Yuuri sufrió de insultos además de uno que otro golpe, el Bullying se hacía cada vez más fuerte mientras más pasaba el tiempo en vez de disminuir como cualquiera hubiera pensado.

    Déjenlo en paz, Yuuri es Yuuri una persona como cualquiera, así que dejen de fastidiarlo de una vez por todas —Phichit, un chico alegre que entró a la escuela cuando Yuuri tenía dieciséis siempre lo defendía y hablaba con los maestros sobre lo que sucedía, aunque ellos muy poco hacían al ser casi igual de cerrados de mente que aquellos alumnos.

    Phichit, era un chico moreno proveniente de Tailandia, muy simpático hasta que se enojaba y comenzaba a gritarle a todo el mundo. Rara vez se alteraba, la mayoría de las veces sucedía cuando molestaban a Yuuri.

    Yuuri, yo también soy como tú —le comentó un día en el receso— pero no tienes porque ir contándolo al mundo, tampoco esconderlo. Lo que somos es fantástico, algún día quiero tener un bebé y amarlo, formar una familia feliz —le confesó su más grande anhelo con una sonrisa en los labios.

    Yo… tengo miedo de eso, pero si a ti te parece bien yo te apoyo —respondió Yuuri con convicción, en el poco tiempo que llevaba conociendo al moreno lo quería casi tanto como a Yuuko, ellos dos eran sus confidentes y mejores amigos. Los amaba y era feliz junto a ellos.

     

     ~☆

    Yuuri llegó a la universidad con un pensamiento claro en su mente, estudiaría duro para conseguir un buen trabajo y se operaria para no tener hijos, no quería aquello. Phichit se sentía bien con eso, pero él no. Se sentía fuera de lugar y un fenómeno, sabía que estaba mal y debía aceptarse como era, pero si existían cirugías para cambiarte estéticamente ¿Por qué no podía él extirpar algo que no le gustaba de su cuerpo?

    Phichit no estaba de acuerdo, pero aun así le decía que lo apoyaría, eran mejores amigos, pero no podía obligar que sus sueños fueran los de Yuuri.

    Ambos entraron a la misma universidad y aunque estudiaron distintas carreras, se seguían viendo en cada receso, a la salida y cada momento libre que tuvieran ambos. Varias personas pensaban que entre ellos había algo más que amistad, pero se equivocaban, ellos eran como hermanos, se peleaban a veces y al rato se arreglaban de nuevo.

    Phichit comenzó un noviazgo con un chico de su facultad, Jean Jaques Leroy. Se graduaron los tres al mismo tiempo y comenzaron sus actividades laborales también en temporadas similares. Phichit llevaba un año en su trabajo cuando se dio cuenta que estaba embarazado y fue el hombre más feliz del mundo. Jean lo acompañó en su felicidad, se notaba que ansiaba ser padre por lo que su primer acto fue rentar un departamento para ambos y arreglar la habitación para el nuevo bebé. Yuuri estaba muy contento porque todo les estaba saliendo tal y como querían, en poco tiempo reuniría el dinero para realizarse la operación que tanto quería. Él también podría cumplir sus metas.

     

     ~☆

    La tragedia tocó a la puerta de Yuuri una noche lluviosa cuando recibió una llamada que lo dejó helado. Había tenido mucho trabajo ese día por lo que no pudo acompañar a su amigo y al novio de este al control de natalidad para saber lo que sería el bebé que ambos esperaban con ansias, algo que nunca sabría gracias a un imbécil homofóbico adicto al odio. Al parecer cuando iban camino al control se encontraron con una persona que no estaba muy de acuerdo con el embarazo masculino, que lo encontraba antinatural, que iba contra Dios y aquella persona era muy creyente. El asesino no iba  a la iglesia y mucho menos se sabía “la palabra del señor”, pero cuando tuvo que justificar su acto de sacar un arma y matar a un inocente quitando dos vidas en una, se torno muy devoto.

    El asesino portaba un arma con permiso, todo era legal y su abogado era muy bueno por lo que solo le dieron un par de años en la cárcel, nada tuvo que ver que el sujeto tuviera mucho dinero e influencias. Yuuri quedó devastado cuando escuchó la noticia de los propios labios de JJ. quien se encontraba en el hospital donde no pudieron hacer nada ya que su mejor amigo y el bebé llegaron sin vida a la clínica. A Jean le temblaba la voz al teléfono, su familia se encontraba en Canadá por lo que estaba solo y Yuuri no dudo en acudir hacia él, diciéndose a sí mismo que esto era una mentira, un mal sueño y que despertaría pronto. Phichit no podía estar muerto si tan solo lo había visto ayer, sonriendo y regañándolo por aún seguir con su idea de extirpar aquello que lo hacía ser especial.

    Yuuri recordó con dolor que lo último que hizo antes de despedirse de su amigo fue acariciar su poca pronunciada barriga, sonreír para sí mismo y prometerle qué pensaría mejor las cosas, que tal vez si tendría un hijo más adelante. Recordó el rostro iluminado de Phichit al decirle adiós mientras este se retiraba hacia el departamento que compartía con su pareja, a la habitación que él mismo le ayudo al moreno a armar con colores unisex al no saber que sería el bebe.

    Las lágrimas caían por sus mejillas y al llegar al lugar solo pudo correr a abrazar a JJ quien sentía el mismo dolor que él, solo ellos entendían la pena que carcomía sus corazones al saber que era verdad y que habían perdido a una persona muy importante en sus vidas.

    Yuuri no asistió al funeral, se quedó en su departamento, encerrado. Pidió permiso en el trabajo para faltar por unos días. Se auto compadeció y lloro por tiempo indefinido hasta que su hermana tuvo que sacarlo de su encierro, lo obligó a comer adecuadamente, a bañarse y ponerse presentable para ir a trabajar. El japonés volvió a su rutina a regañadientes, pero su hermana tenía razón “Yuuri, Phichit no hubiese querido esto para ti” le había dicho y estaba en lo cierto, lo que el moreno quería para él era algo muy distinto y él cumpliría con su sueño a como dé lugar.

    Pidió ayuda a su hermana quien trabajaba en una clínica para poder realizarse una inseminación artificial, no había nadie a quien quisiera por lo que no obligaría  a otra persona a ser padre junto a él, además de que no quería esperar necesitaba hacerlo pronto o se arrepentiría. Mari al verlo tan decidido y con ánimos renovados, lo llevó donde una psicóloga de confianza para una evaluación ya que no dejaría que tuviera un bebé si aun no estaba listo. Como lo imaginaba la especialista encontró en el rasgos depresivos por lo que le sugirió tener un tratamiento el cual Yuuri tomo de inmediato con tal de poder tener un bebe lo antes posible. Tuvo que esperar casi un año para que la psicóloga le dijera que podía concebir.

    Su hermana buscó un donante anónimo entre los expedientes de la clínica y el proceso comenzó. Fue un proceso largo ya que no siempre sale bien a la primera, tuvo que controlar su ciclo menstrual para ver sus días de ovulación. Un día antes tuvo que ponerse una inyección que le administraba una hormona que le ayudaría a hacer más fácil el proceso de ovulación, el día en que lo citaron hizo la inseminación y tuvo que guardar reposo media hora antes de irse a casa. Veinticuatro horas después se le aplicó otra inyección y tuvo que esperar de nuevo la misma cantidad de horas para otra inseminación.

    Lo bueno es que todo salió perfecto, después de dos semanas del proceso se le hizo un test de embarazo el cual salió positivo. Yuuri lloró de la felicidad, estaba muy contento y pensaba en su amigo y en que cumpliría con él, además de que entendió que el moreno tenía razón. Él había nacido para crear vida y se sentía bien el poder hacerlo.

    Su embarazo fue tranquilo, tuvo pocas nauseas y los antojos solo eran de katsudon lo cual no era difícil de satisfacer ya que se fue la temporada que duraba el pre-natal, a la casa de sus padres y su madre lo consentía en todo lo que él quería comer. Sentir las pataditas o cuando se metía entre sus costillas a veces era molesto, pero aún así sonreía ya que ansiaba poder tenerlo con él, besarlo y acariciarlo.

    El día del parto llegó, las contracciones las sentía horribles, pero podía aguantarlas bien, solo quería que todo saliera como debería. Al llegar a la clínica, la mezcla de ansiedad y miedo de que algo saliera mal hacia las cosas complicadas por lo que optaron por realizar una cesárea donde Yuuri no supo cuánto tiempo paso hasta que tuvo a su pequeño hijo cerca por unos minutos ya que luego se lo llevaron para limpiarlo.

    Cuando la anestesia por la cesárea se disipó, recién pudo tener a su bebé de nuevo, ya limpio y con la ropita que le tenía guardada. Se sentía el hombre más afortunado del mundo, lloró de felicidad ya que lo tenía ahí con él, sano y salvo.

    Tenías razón, Phichit. Es lo más maravilloso del mundo.

     

    ~Continuará~




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